Dame un beso, que me provoca, dámelo ahora, pero en la boca. Me pregunto si Gianmarco cantará con el mismo entusiasmo a sus casi 40 años esta ya añeja canción.
Algunos de mis amigos recientemente casados, pensarán que este ya no es un tema para ellos y quizás tengan razón. Asumo yo, que para su beneplácito y el de sus esposas, luego de un día extremadamente resina, no hay nada más reparador que encontrarse con los labios de sus reynas. Ni que decir de mis amigas enamoradas, asumo que ese abrazo cobijador, acompañado de unos cuantos segundos de besos y luego sentir el calor de su pecho no debe de escasear. ¿O si?
Bueno también hay que aclarar que existe una variedad de formas de juntar los labios, esta el cumplidor, aquel que es casi de rutina y que bien podría asemejarse con el se da luego de una tradicional botella borracha. De seguro alguna defensora de cupido dirá que no es lo mismo, pero… sinceramente… ¿no le encuentran un parecido?
Durante este viaje de sensaciones un sabor vino a mi mente. No era muy grande pero ya realizaba mis pininos en las artes amatorias y fue en esos noveles inicios que sentí la desagradable sensación de un chape con sabor a aceituna. Mi madre había llamado por teléfono y debía regresar a casa en el acto, fue allí que la chica, al ver que me iría sin el chapetón respectivo arremetió con sus brazos sobre mí y cual prisionero de guerra fui sometido a la degustación de oliva negrita con ajo. Ya con el paso del tiempo el sabor de cerveza, cigarro, ron, vino y otros indescifrables se han paseado por entre mis dientes. Me imagino que por los suyos también.
Sin embargo aquellos “chapes” por el momento no me llaman la atención. Pongo Tracy Chapman
para tratar de buscar un poco más de inspiración y creo que es inevitable que algún sillón venga a la mente, hum… ese si sabe mejor, alguna lámpara de compañía o mejor aún esa tenue luz que se trasluce por la delgada abertura que las cortinas de la sala, acompáñenme recuerden un poco, así es... Entreabres un poquito lo ojos para ver la luna y te encuentras con el focazo de alumbrado público. No importa igual ayuda. De seguro no podrán decir que el silencio invadió lugar, pues las pulsaciones y la intensidad probablemente aumentaron. La música fue secundaria y de no ser por la llegada impertinente de algún hermano o por la tos fingida de un papá malhumorado. Seguirían en aquel ritual. ¿Bueno el viaje, no?
Me tomo unos segundos y más allá de una media risita, no es la sensación esperada. Me zambullo nuevamente y el movimiento de mi rostro cambia. Aquel beso forzado cuando intentas rescatar del fondo del mar a un corazón sin oxigeno también reclama que alguno caracteres se brinden en su honor. Por momentos me resisto a ellos, no es agradable recordar esos besos tristes, aquellos que se brindan a sabiendas que quizás sean los último. Aquellos cargados de recuerdos y
peticiones a “La Sarita” (Ojo, La colonia, no otra). Nuevamente cambia la posición de mi rostro, los ojos se abren un poco más, exhalo con cierta nostalgia pues alguna vez, aquellos besos temblorosos y debilitados, rescataron del limbo alguna relación casi extinta. No todo podía ser malo.
Las cosas se complican, al menos se que la laptop no bosteza, ni mucho menos me queda observando atónitamente, como cuando sin darte cuenta y producto de tus travesuras estas tomándole el pelo a la fan enamorada. Si, esa que desea tan sólo saber a que sabes, dejarse llevar unos segundos, cumplir la fantasía de ser tu dueña unos segundos. Claro como resistirse, levantar el ego muchas veces es bueno. Total, lo tienes todo controlado, mueves el ojito y por le costado puedes ver como ella levanta traviésamente el pie a 90 grados y tu… ¿Dónde estas? Ahh si allí, controlando la situación… y en ese momento. Horror, las palabras de tu mejor amiga o de tu madre vienen a la mente. La primera te repitió cual radiola vieja El Karma, El karma mientras que la segunda llena de dicha y bondad “No hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti”
Vaya que ambas tenían razón… como fuese alguna vez por esas curiosidades de la vida, creo sin temor a equivocarme, que todos pasamos por algo así.
Hace calor, he salido por una cremolada y mientras disfruta de aquel sabor dulce y helado trataba de encontrar la lógica a este relato. Iluso yo, como siempre, es poco probable ver la racionalidad cuando piensas en besos. Porque llegan sin pensar, sin querer queriendo (Como dice el Chavo), en una sola noche, luego de muchos años, después de un salud, al costadito de tu almohada, luego de una pitadita de cigarro, bajo la luna, en el mar, con la puntita de la nariz llena de helado, al sacarle la basurita de ojo, tras que ella se recuesta en un cojín, mientras descansas en sus piernas, cuando el semáforo esta en rojo o tal vez en verde.
No hay lógica, nunca hay lógica y por favor que nunca la exista. Asumo que algunos de los que tienen a bien leer mis disparates pensaran que me muero por besar a alguien. Mi respuesta es afirmativa y ¿Quien no? Todos quieren, todos deben. Espero no provocar divorcios ni separaciones abruptas.
Un poco mas de música… Suena bien, una mezcla de bosanova con latino, urbana e informal. Algo de todo y poco de mucho, por allí va la cosa. Simplemente sorpresivo e inesperado, espontáneo con un toque de planificación, ligerito, despreocupado pero responsable. Reafirmo…por allí va la cosa, darle un tiempo a disfrutar y dejar las cosas pasar. Un beso… ¿Por qué no? de seguro no tendría nada de que escribir, si no me hubiese acercado a sus labios alguna vez.
El Maiky, que difícil fue volver a escribir.
Canción recomendada: “Bossa nova” – Estopa.
Algunos de mis amigos recientemente casados, pensarán que este ya no es un tema para ellos y quizás tengan razón. Asumo yo, que para su beneplácito y el de sus esposas, luego de un día extremadamente resina, no hay nada más reparador que encontrarse con los labios de sus reynas. Ni que decir de mis amigas enamoradas, asumo que ese abrazo cobijador, acompañado de unos cuantos segundos de besos y luego sentir el calor de su pecho no debe de escasear. ¿O si?
Bueno también hay que aclarar que existe una variedad de formas de juntar los labios, esta el cumplidor, aquel que es casi de rutina y que bien podría asemejarse con el se da luego de una tradicional botella borracha. De seguro alguna defensora de cupido dirá que no es lo mismo, pero… sinceramente… ¿no le encuentran un parecido?
Durante este viaje de sensaciones un sabor vino a mi mente. No era muy grande pero ya realizaba mis pininos en las artes amatorias y fue en esos noveles inicios que sentí la desagradable sensación de un chape con sabor a aceituna. Mi madre había llamado por teléfono y debía regresar a casa en el acto, fue allí que la chica, al ver que me iría sin el chapetón respectivo arremetió con sus brazos sobre mí y cual prisionero de guerra fui sometido a la degustación de oliva negrita con ajo. Ya con el paso del tiempo el sabor de cerveza, cigarro, ron, vino y otros indescifrables se han paseado por entre mis dientes. Me imagino que por los suyos también.
Sin embargo aquellos “chapes” por el momento no me llaman la atención. Pongo Tracy Chapman
para tratar de buscar un poco más de inspiración y creo que es inevitable que algún sillón venga a la mente, hum… ese si sabe mejor, alguna lámpara de compañía o mejor aún esa tenue luz que se trasluce por la delgada abertura que las cortinas de la sala, acompáñenme recuerden un poco, así es... Entreabres un poquito lo ojos para ver la luna y te encuentras con el focazo de alumbrado público. No importa igual ayuda. De seguro no podrán decir que el silencio invadió lugar, pues las pulsaciones y la intensidad probablemente aumentaron. La música fue secundaria y de no ser por la llegada impertinente de algún hermano o por la tos fingida de un papá malhumorado. Seguirían en aquel ritual. ¿Bueno el viaje, no?Me tomo unos segundos y más allá de una media risita, no es la sensación esperada. Me zambullo nuevamente y el movimiento de mi rostro cambia. Aquel beso forzado cuando intentas rescatar del fondo del mar a un corazón sin oxigeno también reclama que alguno caracteres se brinden en su honor. Por momentos me resisto a ellos, no es agradable recordar esos besos tristes, aquellos que se brindan a sabiendas que quizás sean los último. Aquellos cargados de recuerdos y
peticiones a “La Sarita” (Ojo, La colonia, no otra). Nuevamente cambia la posición de mi rostro, los ojos se abren un poco más, exhalo con cierta nostalgia pues alguna vez, aquellos besos temblorosos y debilitados, rescataron del limbo alguna relación casi extinta. No todo podía ser malo.Las cosas se complican, al menos se que la laptop no bosteza, ni mucho menos me queda observando atónitamente, como cuando sin darte cuenta y producto de tus travesuras estas tomándole el pelo a la fan enamorada. Si, esa que desea tan sólo saber a que sabes, dejarse llevar unos segundos, cumplir la fantasía de ser tu dueña unos segundos. Claro como resistirse, levantar el ego muchas veces es bueno. Total, lo tienes todo controlado, mueves el ojito y por le costado puedes ver como ella levanta traviésamente el pie a 90 grados y tu… ¿Dónde estas? Ahh si allí, controlando la situación… y en ese momento. Horror, las palabras de tu mejor amiga o de tu madre vienen a la mente. La primera te repitió cual radiola vieja El Karma, El karma mientras que la segunda llena de dicha y bondad “No hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti”
Vaya que ambas tenían razón… como fuese alguna vez por esas curiosidades de la vida, creo sin temor a equivocarme, que todos pasamos por algo así.
Hace calor, he salido por una cremolada y mientras disfruta de aquel sabor dulce y helado trataba de encontrar la lógica a este relato. Iluso yo, como siempre, es poco probable ver la racionalidad cuando piensas en besos. Porque llegan sin pensar, sin querer queriendo (Como dice el Chavo), en una sola noche, luego de muchos años, después de un salud, al costadito de tu almohada, luego de una pitadita de cigarro, bajo la luna, en el mar, con la puntita de la nariz llena de helado, al sacarle la basurita de ojo, tras que ella se recuesta en un cojín, mientras descansas en sus piernas, cuando el semáforo esta en rojo o tal vez en verde.
No hay lógica, nunca hay lógica y por favor que nunca la exista. Asumo que algunos de los que tienen a bien leer mis disparates pensaran que me muero por besar a alguien. Mi respuesta es afirmativa y ¿Quien no? Todos quieren, todos deben. Espero no provocar divorcios ni separaciones abruptas.
Un poco mas de música… Suena bien, una mezcla de bosanova con latino, urbana e informal. Algo de todo y poco de mucho, por allí va la cosa. Simplemente sorpresivo e inesperado, espontáneo con un toque de planificación, ligerito, despreocupado pero responsable. Reafirmo…por allí va la cosa, darle un tiempo a disfrutar y dejar las cosas pasar. Un beso… ¿Por qué no? de seguro no tendría nada de que escribir, si no me hubiese acercado a sus labios alguna vez.
El Maiky, que difícil fue volver a escribir.
Canción recomendada: “Bossa nova” – Estopa.