Creo que tenía cerca de 18 años cuando por primera vez me di un saltito por la mítica “Carpa azul”. Humeante pocillo con dimensiones similares a la de la olla del bobby, gruesos tallarines
entremezclados con un octavo de pollo (al menos eso parecía), pasto verde chino o también conocido como cebollita china, ¿Por qué no le diremos cebolla china? se expendía a camioneros, hombres encorbatados, secretarías esmeradas y claro agrandados jóvenes que provistos de su cuchara, envuelta en papel bulky, esperaban impacientes por el suculento potaje dentro de 4 paredes malolientes, pero de gran sabor, en el ovalo arriola.
entremezclados con un octavo de pollo (al menos eso parecía), pasto verde chino o también conocido como cebollita china, ¿Por qué no le diremos cebolla china? se expendía a camioneros, hombres encorbatados, secretarías esmeradas y claro agrandados jóvenes que provistos de su cuchara, envuelta en papel bulky, esperaban impacientes por el suculento potaje dentro de 4 paredes malolientes, pero de gran sabor, en el ovalo arriola.No recuerdo bien a todos con los que fui la primera vez, pero al pensar en un “ponedor” caldazo, la figura de la tía de finos bucles dorados intercambia imágenes con el plato hasta convertirse en un mismo elemento denotativo. Aquella madrugada la "tía" de 26 años no lograba entrecruzar sus maravillosas piernas y aunque estaba a casi 50 metros, logro observarme con la dificultad que suele producir el tener sólo un ojo entreabierto.
-“Hola papito, ¿Que haces aquí?”- Sonó tan maternal su pregunta que la vergüenza me invadía a cada paso que daba. “Ven siéntate conmigo” empujo con la cadera al amigo que la tenía abrazada y con la mano golpeaba delicadamente la banca de madera. Me sentía un pavo, sus amigos me observaron por 10 segundos; luego de cerciorarse mi edad y sólo despues de otorgarme el calificativo de inofensivo, volvieron a lo suyo dándonos la espalda.
Al frente, la mancha me miraba con envidia, las mordidas de labios y los isssstst…. Que rico se lograban leer a la distancia. Cruzo su brazo sobre mi cuello y un par de minúsculas cebollitas chinas cayeron sobre mi camisa, no importaba, el sentir el roce de sus labios y escuchar despacito sus excusas era lo único valedero. -Yo no soy así- , Ellos (con el índice acusador encorvado) me han traído. Sus amigos nos ignoraban y por ello cuando se echaba 10 centímetros para atrás
y sin soltarme el cuello pronunciaba: ¿Te gusta mi vestido?, ¿Combinan con mis pantys no?. Aprovechaba para apoyarla en mi hombro y preguntarle que nosotros la podíamos llevar.
Imbecil… El Mayki de hoy interrumpe. Imbecil… ¿Cómo que vamos? Yo te voy a llevar, inflando el pecho como gallo de pelea, así el domingo te revienten a patadas sus amigos en la pichanga del barrio. Como sea, no puedo retroceder el tiempo; además mi precaria economía tan sólo hubiese alcanzado para medio taxi y de seguro no hubiese podido regresar. Imbecil… vuelve a interrumpir el Maiky. Imbecil… Te quedabas en su depa, recuerda que recién acababa de comprarse uno solita.
¿Qué pensaras? Eso fue lo último que escuche de ella, en segundos se chorreo sobre mi y antes que logrará evitar su caída. Un manganzón evito que me graduara de héroe. Me dio un par de palmazos en el hombro y remato mi alicaido orgullo con –Bien Hugito, la tía taba hablando huevadas-.
Me quede con uno de sus aretes en la mano y su perfume en la camisa. Me despedí del grupo ante la indiferencia del mismo. A lo más, uno de ellos me mando a dormir para evitar el resondrón de alguno de mis hermanos que estaba por llegar. Regresé a mi mesa, con la mancha y algunos me miraban indignados mientras otros no se sorprendían. Chape mi cuchara y tan sólo atine a echar un par de canchas al caldo. Sin embargo el flaco “Maca” tomó la botella, la golpeo con la cuchara inmaculada y nos instó al último "Salud" de la noche.
-A ver muchachos, un salud pes porque “Gallina vieja siempre da buen caldo”-.
No pude devolverle personalmente el arete, es más nunca hablo del tema y dudo mucho que lo recuerde. Aquella noche los nenes de antaño conversamos de lo alucinante que sería tener una tía en nuestras vidas. Intercambiamos formulas de conquistas para atrapar a una mujer mayor y a pesar de mi insistencia por cambiar el tema, mas de uno en sus sueños la paso dentro de un corral.
No visito la carpa azul hace más de 10 años y creo que el último caldo lo tome con el gordo Denis (El enamorado de mi prima) en el 2006. Y aunque no deseo dar una vuelta por una ponedora de doble yema, tampoco debo de reconocer que cuando sus mirada se mantiene firme y enfocada; inflan el pecho con garbo y con sus tacos marcan la arena, es difícil no darles una miradita.
Cuidado maestros… a cuidarse, que un buen picotazo los pueden matar.
-“Hola papito, ¿Que haces aquí?”- Sonó tan maternal su pregunta que la vergüenza me invadía a cada paso que daba. “Ven siéntate conmigo” empujo con la cadera al amigo que la tenía abrazada y con la mano golpeaba delicadamente la banca de madera. Me sentía un pavo, sus amigos me observaron por 10 segundos; luego de cerciorarse mi edad y sólo despues de otorgarme el calificativo de inofensivo, volvieron a lo suyo dándonos la espalda.
Al frente, la mancha me miraba con envidia, las mordidas de labios y los isssstst…. Que rico se lograban leer a la distancia. Cruzo su brazo sobre mi cuello y un par de minúsculas cebollitas chinas cayeron sobre mi camisa, no importaba, el sentir el roce de sus labios y escuchar despacito sus excusas era lo único valedero. -Yo no soy así- , Ellos (con el índice acusador encorvado) me han traído. Sus amigos nos ignoraban y por ello cuando se echaba 10 centímetros para atrás
y sin soltarme el cuello pronunciaba: ¿Te gusta mi vestido?, ¿Combinan con mis pantys no?. Aprovechaba para apoyarla en mi hombro y preguntarle que nosotros la podíamos llevar.Imbecil… El Mayki de hoy interrumpe. Imbecil… ¿Cómo que vamos? Yo te voy a llevar, inflando el pecho como gallo de pelea, así el domingo te revienten a patadas sus amigos en la pichanga del barrio. Como sea, no puedo retroceder el tiempo; además mi precaria economía tan sólo hubiese alcanzado para medio taxi y de seguro no hubiese podido regresar. Imbecil… vuelve a interrumpir el Maiky. Imbecil… Te quedabas en su depa, recuerda que recién acababa de comprarse uno solita.
¿Qué pensaras? Eso fue lo último que escuche de ella, en segundos se chorreo sobre mi y antes que logrará evitar su caída. Un manganzón evito que me graduara de héroe. Me dio un par de palmazos en el hombro y remato mi alicaido orgullo con –Bien Hugito, la tía taba hablando huevadas-.
Me quede con uno de sus aretes en la mano y su perfume en la camisa. Me despedí del grupo ante la indiferencia del mismo. A lo más, uno de ellos me mando a dormir para evitar el resondrón de alguno de mis hermanos que estaba por llegar. Regresé a mi mesa, con la mancha y algunos me miraban indignados mientras otros no se sorprendían. Chape mi cuchara y tan sólo atine a echar un par de canchas al caldo. Sin embargo el flaco “Maca” tomó la botella, la golpeo con la cuchara inmaculada y nos instó al último "Salud" de la noche.
-A ver muchachos, un salud pes porque “Gallina vieja siempre da buen caldo”-.
No pude devolverle personalmente el arete, es más nunca hablo del tema y dudo mucho que lo recuerde. Aquella noche los nenes de antaño conversamos de lo alucinante que sería tener una tía en nuestras vidas. Intercambiamos formulas de conquistas para atrapar a una mujer mayor y a pesar de mi insistencia por cambiar el tema, mas de uno en sus sueños la paso dentro de un corral.
No visito la carpa azul hace más de 10 años y creo que el último caldo lo tome con el gordo Denis (El enamorado de mi prima) en el 2006. Y aunque no deseo dar una vuelta por una ponedora de doble yema, tampoco debo de reconocer que cuando sus mirada se mantiene firme y enfocada; inflan el pecho con garbo y con sus tacos marcan la arena, es difícil no darles una miradita.
Cuidado maestros… a cuidarse, que un buen picotazo los pueden matar.
El Maiky
Pa mi patas: Orozco del Cusco, El Choz y el "Lobato" Tony ante su desmedida atracción por “Las Tias”.

