lunes, 14 de abril de 2008

El Caldo de Gallina

Creo que tenía cerca de 18 años cuando por primera vez me di un saltito por la mítica “Carpa azul”. Humeante pocillo con dimensiones similares a la de la olla del bobby, gruesos tallarines entremezclados con un octavo de pollo (al menos eso parecía), pasto verde chino o también conocido como cebollita china, ¿Por qué no le diremos cebolla china? se expendía a camioneros, hombres encorbatados, secretarías esmeradas y claro agrandados jóvenes que provistos de su cuchara, envuelta en papel bulky, esperaban impacientes por el suculento potaje dentro de 4 paredes malolientes, pero de gran sabor, en el ovalo arriola.


No recuerdo bien a todos con los que fui la primera vez, pero al pensar en un “ponedor” caldazo, la figura de la tía de finos bucles dorados intercambia imágenes con el plato hasta convertirse en un mismo elemento denotativo. Aquella madrugada la "tía" de 26 años no lograba entrecruzar sus maravillosas piernas y aunque estaba a casi 50 metros, logro observarme con la dificultad que suele producir el tener sólo un ojo entreabierto.

-“Hola papito, ¿Que haces aquí?”- Sonó tan maternal su pregunta que la vergüenza me invadía a cada paso que daba. “Ven siéntate conmigo” empujo con la cadera al amigo que la tenía abrazada y con la mano golpeaba delicadamente la banca de madera. Me sentía un pavo, sus amigos me observaron por 10 segundos; luego de cerciorarse mi edad y sólo despues de otorgarme el calificativo de inofensivo, volvieron a lo suyo dándonos la espalda.

Al frente, la mancha me miraba con envidia, las mordidas de labios y los isssstst…. Que rico se lograban leer a la distancia. Cruzo su brazo sobre mi cuello y un par de minúsculas cebollitas chinas cayeron sobre mi camisa, no importaba, el sentir el roce de sus labios y escuchar despacito sus excusas era lo único valedero. -Yo no soy así- , Ellos (con el índice acusador encorvado) me han traído. Sus amigos nos ignoraban y por ello cuando se echaba 10 centímetros para atrás y sin soltarme el cuello pronunciaba: ¿Te gusta mi vestido?, ¿Combinan con mis pantys no?. Aprovechaba para apoyarla en mi hombro y preguntarle que nosotros la podíamos llevar.

Imbecil… El Mayki de hoy interrumpe. Imbecil… ¿Cómo que vamos? Yo te voy a llevar, inflando el pecho como gallo de pelea, así el domingo te revienten a patadas sus amigos en la pichanga del barrio. Como sea, no puedo retroceder el tiempo; además mi precaria economía tan sólo hubiese alcanzado para medio taxi y de seguro no hubiese podido regresar. Imbecil… vuelve a interrumpir el Maiky. Imbecil… Te quedabas en su depa, recuerda que recién acababa de comprarse uno solita.

¿Qué pensaras? Eso fue lo último que escuche de ella, en segundos se chorreo sobre mi y antes que logrará evitar su caída. Un manganzón evito que me graduara de héroe. Me dio un par de palmazos en el hombro y remato mi alicaido orgullo con –Bien Hugito, la tía taba hablando huevadas-.

Me quede con uno de sus aretes en la mano y su perfume en la camisa. Me despedí del grupo ante la indiferencia del mismo. A lo más, uno de ellos me mando a dormir para evitar el resondrón de alguno de mis hermanos que estaba por llegar. Regresé a mi mesa, con la mancha y algunos me miraban indignados mientras otros no se sorprendían. Chape mi cuchara y tan sólo atine a echar un par de canchas al caldo. Sin embargo el flaco “Maca” tomó la botella, la golpeo con la cuchara inmaculada y nos instó al último "Salud" de la noche.

-A ver muchachos, un salud pes porque “Gallina vieja siempre da buen caldo”-.

No pude devolverle personalmente el arete, es más nunca hablo del tema y dudo mucho que lo recuerde. Aquella noche los nenes de antaño conversamos de lo alucinante que sería tener una tía en nuestras vidas. Intercambiamos formulas de conquistas para atrapar a una mujer mayor y a pesar de mi insistencia por cambiar el tema, mas de uno en sus sueños la paso dentro de un corral.

No visito la carpa azul hace más de 10 años y creo que el último caldo lo tome con el gordo Denis (El enamorado de mi prima) en el 2006. Y aunque no deseo dar una vuelta por una ponedora de doble yema, tampoco debo de reconocer que cuando sus mirada se mantiene firme y enfocada; inflan el pecho con garbo y con sus tacos marcan la arena, es difícil no darles una miradita.

Cuidado maestros… a cuidarse, que un buen picotazo los pueden matar.


El Maiky

Pa mi patas: Orozco del Cusco, El Choz y el "Lobato" Tony ante su desmedida atracción por “Las Tias”.

lunes, 7 de abril de 2008

Eres un Yoista

Bueno ya conocen lo grande que es la ciudad y lo gratificante que fue por momentos aquel anonimato que las capitales del mundo suelen brindarte. Ya no levanto la mano con frecuencia para saludar, con cierto toque de compromiso y debo reconocer complacencia, a unos cuantos mozuelos y féminas que tuvieron a bien soportar una a una de mis largas, enredadas y autobiográficas clases. Y debo reconocer que aquella ausencia de terapia matinal que puede convertirse el narrar parte de una vida en un 85% real, esta ejerciendo cierta presión (se extraña).

Tema para entretener al público cautivo existiría; la gran ciudad esta llena de individuos peculiares, recuerdos en cada esquina del barrio y aventuras y desventuras que de seguro, convertirían aquellos minutos de clase en una experiencia menos adormecedora.

¿Lo dudan? Por ejemplo, llevamos casi un mes dándole a la pelotita en una cancha de grass artificial y de seguro que desconoce mayormente lo jodido que es correr cuando naciste en la década de los 70 o pero aún si eres de los 60 o tal vez ir, como en la infancia y no precisamente por vocación a alguna reunión familiar; la llegada a tu familia de nuevos miembros, los reclamos amicales y familiares por la voluntaria y casual soltería o simplemente algún encontrón desilusionante con un ex amor o quizás el nacimiento de otro.

Pero allí estamos luchando por volver a escribir con la misma alegría o pena de hace algunos meses. Tal vez aquella noche, la Colocha puso en mi mente la frase condenadora “Te expones en el ciberespacio”, dejo sin querer, un bicho que viaja por mis articulaciones y por momentos hinca la punta de mis yemas.

Ayer le di muchas vueltas al tema y cuando estaba a un paso de llegar a una conclusión las palabras de M, que aseveró con la firmeza de psicologa concluyente, que era un “Yoista” de primera, provoco un nuevo revolcón, que no dejaba encontrar la lógica al asunto.

Que pesadas pueden ser las mujeres cuando desean darte algún punto de vista… por suerte creo que la respuesta a todo es bastante mas sencilla: Disfruto escribiendo, narrando partes de lo que veo y paso y trato en lo posible de no exponer las identidades verdaderas de todos los involucrados, aunque a veces me lo pidan.

Y como uno nunca es tan importante y mucho menos eres un personaje público, prometo seguir lanzando todo lo vivido y pasado, con el respeto que se merecen los implicados, pero al fin y al cabo ¿A quien no le ha sucedido?, ¿Quién no ha sufrido algún accidente memorable, ha metido la pata o se ha enamorado de quien no debe?

La lista de temas es grande, pues a pesar de ser un hijo del buen Salamanca city, la mochila viajera, la ilusión constante y la libertad otorgada si consulta desde hace 10 años, me ha llevado a tener el material suficiente para convertir al “Vivo en Lima” en un blog de su agrado. Si bien el de Cusco estuvo cargado de feeling y el del barrio cargado de recuerdos, creo que este deberá estar más acorde con la actualidad. Es decir sorpresivo, impredecible y dispuesto a todo.

Hace unos pocos días decidimos eso, recobrar aquella espontaneidad oculta, aquella que reclamaba por las rutas del beso y aunque no tengo ni la mas mínima idea en que terminará, de seguro debí haber tomado ese sendero hace mucho time. Eso si, cuando crea que no hay mas que decir o las narraciones sean un bostezo tanto para el que escribe para el que lo lee lo cerraremos con la hidalguía con la que lo iniciamos.

Y es que regresar a esta ciudad ha sido como recomenzar mucho, demasiado y la única diferencia que veo de antes a ahora es que algunas personas han envejecido más de lo que les correspondía y que siempre hay espacio para pasarla bien.

Algunos estudiosos del comportamiento humano aseveran que el exceso de alegría es un reflejo de tu tristeza interna. Fuira… alegría es alegría y vivir es eso vivir. Espero que escuchar a la fuerza el programa de Santa Natura (CPN radio, no lo escuchen…), no me este convirtiendo en un cojudus positivis.
El Maiky

Recuerdo
Time: 3ero de secundaria
Locación: Salón de Clases
Protagonista: Integrante de Zen
Escena: Clase de OBE (Orientación y Bienestar del Educando) Ante la pregunta ¿Qué es lo que mas detesta en tus compañeros? El protagonista responde con firmeza oriental “El Yoismo” y continua por ejemplo Yo cuando converso con mis compañeros, yo trato de decirle lo que yo opino para que ellos no vean que yo… Segundos después el respetable auditorio pre-adolescente arranco la silbatina respectiva y los papales volaron, junto a los cuadernos de control muy bien forrados, claro menos el de su amigo el chisiricoxo, que trabajaba en una panadería.