Me siento tentado a marcarlos, de seguro no recibiré respuesta alguna, es lo usual. En la tele
Cacho, entrecruza las piernas y esboza un consejo para sus féminas seguidoras. Más de una peruana sucumbe ante los tips del rubio estilista y obviamente eso me causa perplejidad, ya quisieran todos los contactos masculinos de mi celular y messenger (obviando a los que no les gustan las mujeres) tener el poder de llegada del engreido de Gisela para con las mujeres, los suspiros de ternura y susurros de complacencia traspasan el set de televisión. De seguro Cacho recibiría un “aló” complaciente por el auricular y no media docenas de tuuuu …. tuuuuu tal como sucede luego de intentar contactarme con estas personas.De alguna forma entiendo que cuando alguien parte de este mundo, por decisión del Nazareno y su padre, las posibilidades de una última conversa sean remotas, a excepción que sufras de alguna terminal; la misma que te permitirá repartir tickets y establecer un calendario de últimas reuniones de despedidas. Viéndolo de esta manera, no es tan malo decirle adiós a este mundo de esa forma, la paz llega más rápidamente para los que se quedan y pocos misterios se quedan en el aire.
Veo el Messenger y el contacto amigable, compañero y travieso que otrora me acompañaba sigue encendido con el mensaje nupcial en el asunto. Hace no más de 30 días los anillos, el vestido de novia, la fiesta y la luna de miel no formaban parte de la tertulia cotidiana, muy por el contrario, los planes académicos y laborales flotaban sobre el food court. No hace más de 10 días me dijeron “Disculpa por no haberte dicho nada” a lo que replique ¿Y quién soy yo?, no hay porque pedirme disculpas, 10 días después me reafirmo en la posición.Llevo los celulares a la mesa de noche y me percato que pesan menos, el directorio ha pasado por una ligera revisión técnica y durante ese proceso, las imágenes se superponían unas tras otras, recuerdos de noches y tarde divertidas, pasionales, somniferas, sorpresivas, tenebrosas, en fin, creo que como la de cualquiera. Sin embargo ya con el Francotirador y Cacho fuera de pantalla, con el Messenger abierto y con los celulares al lado de la almohada, tan sólo un gran pedido (sea cual fuese el motivo) Si sabes que te vas a ir, al menos avísame, siempre es bueno una última conversa de despedida.


