domingo, 23 de octubre de 2011

¿La competencia de Mickey?

La luz tenue, la escasa luz y las meriendas junto al lado de una voluptuosa colección de libros, empezaron a ser las recurrentes imágenes de estas cuatro paredes. Y en realidad no debería ser anormal recluirse entre escritos e investigaciones en pro del conocimiento, sin embargo cuando el mundo y sobretodo los calendarios no se detienen, las divisiones de cemento se convierten en muros más gruesos, las ventanas se ven más pequeñas y el silencio empieza a ser una agradable compañía.

Así una noche sin luna, cuando los grillos se fueron de paseo y la cama, las sillas y las mesas se convirtieron incomodas,


Si el sólo observar 10 libros por devorar era ya una tortura, porque no pensar que podrían ser más de mil, si la láuna leve sonrisa se esbozo en medio de un domingo por la noche. El suelo frio parecía ser acogedor y la espalda necesitaba de ese rigor esquivo para darle la vuelta a otra noche de monotonía.

En esos momentos un lío amoroso felino, de esos que suelen suscitarse entre tejas ardientes, hizo que tu viera un sobresalto. Creo que el galán angora logro ponerse a buen recaudo o de repente su furtiva acompañante deseaba verlo en una nueva noche pues el ronroneo más parecía una oda al recuerdo.

Es allí que atiborrado de pensamientos el aburrido espacio donde discurrían las noches de descanso, se convirtió en la biblioteca de narrativa medieval y micifuz en el enemigo natural.mpara otorgaba la brillantez necesaria para no estresar a un rebelde lector, porque no pensar que podría ser un candil de kerosene de corto alcance y si era cansino impulsar las yemas sobre una portátil sobre las piernas, porque no pensar que una pluma con tintero ayudaría a plasmar las ideas de la mente.

El movilizarse de un lugar a otro se convertía en un paseo sobre rechinantes maderos y cada vez que las cortinas eran agitadas por el viento nocturno había que cuidar que no sólo la mecha que iluminaba el espacio de trabajo no se apagará sino agacharse a recoger algunas fotos que acompañaban las veladas sobre la mesa de lectura.

Sobre la cabeza un halcón decidió que no fuese parte de su merienda e iba y venía incesantemente al pueblo a traerme la correspondencia, no importase que fuese de día y de noche, siempre que la ventana este sin seguro. Era común brindar por las buenas nuevas recibidas aunque alguna vez extendió sus alas para ayudar a pasar algún mal rato.

La ruma de libros y la estantería atiborrada de conocimiento muchas veces reducían el poco aire que circundaba el lugar y había que abrir la ventana superior, subirse sobre la colección de estudios algebraicos y dejar que la brisa de la noche diera ese respiro. Allí llegaba “Tiho” un Guacamayo parlanchín, un avechucho que se ganaba la vida como imitador por las mañanas y que por las noches memorizaba mis palabras y las reproducía algunos kilómetros más allá con una fidelidad indrescriptible. Merlín, el mago de la comarca dejo como obsequio una concha de caracol que cumplía la misma labor que “Tiho” pero era divertido el pisar los libros abrir la ventana y escuchar con los ojos cerrados y la cola en la mano la imitación perfecta del verde amarelo plumífero. Al cerrar la ventana, un apretón sincero a sus patas rojas

y el sincero aplauso era el mejor pago que podía brindarle.

¿Cómo iba y venía tan rápido? El buen Merlín alguna vez lo toco con su báculo de marfil y le dio el secreto de los vientos del sur… en fin cosas de hechiceros.

Ahh claro… los pies

se enfrían y hasta la narrativa sea cancina, así que allí esta, así nació una buena noche el ratón, en su biblioteca, con sus libros, narrativas, esperanzas, desventuras , hechizos, odas y trovas, conviviendo con los enredos de la cola propia y ajena .

Al menos de esta forma algunos fines de semana de estudio y ansiedad discurrían de forma más entretenida.

Ojalá algunos y algunas quieran conocer más de esta biblioteca y su comarca donde quiera que estén.

Es tiempo de apagar el lamparín, guardar al halcón, tapar la tinta, doblar los pergaminos y claro dejar que plumífero se vaya a parlanchinear mas allá, quizás el ratón se anime a contar algunos de sus últimos cuentos, total Mickey y Disney no son los únicos que pueden fantasear, que descansen

El ratón de biblioteca

miércoles, 31 de agosto de 2011

Paris



Fue una de las primeras cosas que me regalaron, una guía de la ciudad, siempre he tenido predilección por llevarlos conmigo, no es agradable estar perdido y más aún cuando te encuentras sólo en la ciudad. Aquella vez me sirvió en demasía, le coloque más de un puntito y con paciencia logré ubicarme hasta memorizar cada espacio de la ciudad. Allí aparecía la heladería, el restaurante donde almorcé, las oficinas y claro como llegar a mi hotel.

A la espalda de aquel papel impreso con las calles de la urbe, la publicidad y sus mensajes buscaban inducir a los visitantes a disfrutar de los placeres de la ciudad, con excepción de uno, el cual me llamo por demás la atención, pues tenía el logo parecido al de una tienda muy antigua de zapatos a donde mi madre solía ir de compras. Aún recuerdo

el olor a cuero y tintes de la casa del calzado el cual por inicios de los años 80 cubría los finos pies de las damas de la época, en fin el hecho es que en esta tienda vendían joyas. Bah… joyas, es decir yo busca

ba discotecas, pizzerías, pubs y me ponen joyas… es decir…

Unos meses después el mismo mapa me serviría de guía en la ciudad, estaba vez buscaba restaurantes y funcionaba como un laza


rillo pues los puntos marcados me llevaban sobre los pasos recorrido, en realidad al cabo de unas horas el mapa mental me obligo a tenerlo casi siempre en el bolsillo posterior del jean. Tan sólo al irme, en el preciso momento de sentarme en el b

us, el mapa se estaba estropeando con el peso que ejercía sobre él, es allí que al pararme para colocarlo en otro sitio, me

permitió observarla de pie, con las manos sobre la reja y con las mismas ganas de quedarnos en el mismo lugar.

Esa misma imagen regresaba una y otra vez en casa, cada vez que observaba el mapa sobre la mesa de mi habitación, las mismas preguntas sin respuestas, una y otra vez, hasta que Paris otra vez Paris cobro sentido. Largas horas para llegar hasta París, no sin antes realizar paradas en busca de lo perfecto, innumerables manos se ofrecieron en pro del momento memorable; sin embargo tan sólo al llegar la noche y luego

de largo peregrinar Paris abriría sus puertas.

Una vez allí no fue muy difícil, el brillo era el indicado, la forma especial, abrí nuevamente aquel mapa gastado, otorgado en la primera vez y me cerciore que fuese el mismo lugar. El fondo negro las letras plateadas y Joyerías París emociones que brillan… y vaya que brillo… como la última vez que vi sus ojos… como las estrellas que hoy están lejos, tan lejos y tan cerca en este cielo limeño…




nota.- La foto superior es uno de los obstáculos divertidos camino a Paris... algun dia quizas lo cuente

domingo, 22 de mayo de 2011

En un día feliz


¿Hugito de que quieres tu torta? … con esa frase mamá solía iniciar la semana previa a mi cumpleaños, casi siempre respondía de Crema chantilly con fresas encima y casi nunca recibía el pedido, mamá pensaba quera muy poca cosa y tenía tortas inmensas con el ratón Mickey de figura estelar, Spiderman, hasta una cancha de futbol. Ya un poco más grande las tortas se cambiaban por las infaltables dulces de galletas y moka, sin embargo creo lo más cercano a la famosa torta de deliciosas fresas fue una de durazno al jugo. Si de velitas se trata bueno allí sí, dentro de la familia se esmeraron en llevar muy bien la contabilidad de los onomásticos, a tal punto que en cumpleaños 14 de mi prima Karlita, tuve que salir disparado de las sala, la razón era simple, mi adorada tía Carmencita recordó que ambos teníamos la misma edad, situación que no tendría nada de extraño a no ser que 15 eran los años que debía tener para mi enamorada de entonces.

Sus ojos se volvieron muy grandes, su sonrisa se convirtió en una línea horizontal y yo desaparecí, no recuerdo con que pretexto al cuarto contiguo, en esos pocos segundos de soledad no comprendía porque mi tía tuvo que llegar a ese punto, el hecho que llevará huevo duro en taper de plástico, el quaquer con manzana frio o la mandarina sin pelar de cascara delgada y pegajosa en mi ridícula lonchera amarilla con dibujo de vaquita eran las anécdotas perfectas a develar un secretito fatal cuando tienes poca experiencia sentimental. La mentirilla llego como puñalada a la fémina y unas pocas semanas después no disfrute de un regalo memorable en 10 de febrero y menos mi regalo de Valentín.

Y es que los cumpleaños siempre son diferentes, algunos fríos e inclusive húmedos. Sí, léase bien: húmedos, pues en la casa del buen ñono luego del Happy Birthday llegaba el baño popular. La sala del hogar, sea en el pujante barrio de las Torres de San Borja o en el clasista La Molina, se convertía en una piscina y todo aquel que llegaba a saludar al cumpleañero(a), además de recibir grandes dosis de cervezas y generosos platos de comida de la buena “Concho” (finísima maestra de la olla y el cucharon) recibía su balde con agua. Las celebraciones llevaba casi ese mismo esquema año tras año sin embargo una noche, el destino decidió llevarlo al punto máximo al clímax de la humedad. Una cimbreante brasilera de menudo cuerpo pero de rebosante valentía, decidió humedecer cuanto labio se cruzará por su camino, a algunos logó inclusive humedecer hasta sus prendas más íntimas, llegando a la inigualable cifra de 99% de hombres beneficiados por la experiencia. Como dice la canción, nadie sabía ni una pizca de portugués pero la comunicación fue fluida. Grande ñoño.

Pero no toda celebración estuvo asociado con imitaciones de bacanales juveniles, aún recuerdo con claridad la noche en que mi buen amigo el flaco Macgiver llegó a la puerta de mi casa como tantas noches por aquel entonces, pidiéndome un gran favor. Al cabo de unos segundos y sin muchos detalles me encontraba sobre el buen auto verde, con una canción de Oasis de fondo y con destino al hogar de una damicela. El ritual no parecía nada extraordinario pues me imaginaba la parafernalia se realizaría en la acera, en la calle, contando como únicos testigos a la luna, al carro party, la pareja y el guitarrista de cuarta (Osea yo) como únicos testigos. Pues no, estaba dentro del hogar de la chica y mi buen amigo candando a voz en cuello, como solo él lo podía realizar y en ese instante hasta los acordes de la guitarra encajaban sin dudar. Bien Mac, esas agallas hasta de anciano de seguro me arrancarán una sonrisa.

http://www.youtube.com/watch?v=r8OipmKFDeM&feature=related (Aquí la canción interpretada)

Con la llegada del marketing muchos sentimientos se han reflejado en finos bombones, rodeados de esplendorosas rosas de estación, ni que decir de los gigantescos peluches made in china o algunos detalles de tienda de ocasión. Quizás por ello recién comprenda porque mamá no me dio aquella torta de vitrina y mi madrina al año de la despedida de mi viejita me regalo un keke hecho con sus manos y ahora mi tía insista en sus pudines de vainilla y chocolate. De seguro también regalare muchas cosas de tienda pero las travesuras con velas, las noches mojadas y las ocurrencias del mac entre otras se llegan a recordar un poquito más, así que espero sea un día de sorpesas. Feliz cumple con amor

(En la foto la gente de la adolescencia, incluyendo a dos cumpleañeras del relato)

El Mayky

domingo, 27 de febrero de 2011

El auto party y su quita calzón

Han pasado algunos años desde que el carro party (el auto de mi madre) rondaba por las calles de esta Lima cada vez mas caótica, sin embargo el olor de la silicona recién aplicada y de plástico de estreno es difícil de olvidar. Por aquellas épocas la ciudad de Lima por la mañana, era tan complicada como hoy, sin embargo al salir la luna a colaborar con el alumbrado público, las calles no conocían de inspecciones etílicas ni mucho menos de sanciones ejemplares que hoy hasta te pueden prohibir de la libertad.

En aquellos tiempos el dinero no escaseaba y recorrer 50 kilómetros se tornaba sencillo con la popular “chanchita” de rigor, algunas cervezas del grifo y sólo buena música transformaban una noche de sosiego en una aventura cuyo destino habitualmente era el olor y la vista de la aguas del pacífico.

Aquel auto verde agua de ligero andar. recorrió más de un destino, pero siempre se las ingeniaba para no detenerse,

ni siquiera en un amague de choque el buen auto dejo de funcionar, de alguna manera se las ingeniaba para continuar su camino, es más llegue a pensar que lo disfrutaba tanto como nosotros.

Es que a inicios de la Base 2 todo es maravilloso, tiempo para disfrutar, preocupaciones banales y mucho tiempo para entregarse al amor son las complicaciones de los jóvenes de cualquier generación. Memorables son los casetes

“Quita Calzón” (Dícese de aquel contenedor música que contaba con 120 minutos de canciones melodiosas, capaces de aflojar hasta el jean más ajustado de la ciudad) y digo casetes pues ante el éxito de su compilación se contabilizaron “oficialmente” 32 copias para su difusión constante. Si bien es cierto, la versión 2 y 3 no tuvo el éxito de la original es posible que algún crio de aproximadamente 10 a 15 años haya sido producto de unas horas al compás de Aerosmith, Poison, Alberto Plaza o el inmortal Santana.

Por una fina cortesía del “Chato Avila” a ese auto jamás le falto un vinito y 2 vasos, el cual se convertiría en protagonista, justo segundos después de la segunda canción de alguna de los casetes antes mencionados. … “Oh mira que coincidencia… un vinito… y con dos vasitos… que harán por aquí” listo, con eso el chato dejo una lección memorable, casi imperecedera, la misma que ha sido responsable de más de un matrimonio durante la primera década del nuevo milenio.

Con la llegada del Cd el “auto party” no pudo dejar de estar a tono y fiel a su estilo, estrenó forros de muebles nuevos. Si bien es cierto

la inauguración del mismo no fue nada auspiciosa, 14 de febrero de … no recuerdo el año… pues luego de unas cervezas heladas, una vecina poco agraciada dejaba fluir sus instintos con el cabecilla de banda, en ese momento nuestro fiel compañero se convirtió en “Idolo”, en el hombre del corazón más amplio de la década y por ende en el tormento de dicha fémina, la cual cuando se da la posibilidad de un breve intercambio de palabras no deja de mencionarme a su “aventura de verano”, “su Valentín”, a el “ilustre e indomable caballero” aún cuando se encuentra en la fila de los casados.

Si nos situamos a inicios del 2000 la importación de autos no cobraba lo bríos de hoy y el buen Toyota se alejaba por lejos de ser un taxi de ocasión, con aquel motorizado de cuatro ruedas, las noches se convertían en páginas de historias dignas de ser contadas, pero por respeto a sus protagonistas y al redactor, se encubr

en sobre las sombra de los cuentos narrativos, sin embargo hoy, que se empuja por un cariño ausente, es difícil no recordar las melodías de compases suaves que acompañaban las palabras cualquier narración de poca trascendencia.

Ya a inicios de esta década no se contaba con ningún medio de transporte, sin embargo unos meses atrás fui presa de la misma medicina. Una agraciada fémina contaba con un usb de rigor y provista de melodiosas canciones creo su “quita correa”, no estaba al frente del timón, me entraba a un lado de la pilota y entregado a la ilusión y al buen recaudo. Sinceramente, no recuerdo los autores de las canciones, pues no importaban, las luces y el brío de sus mirada eliminaban cualquier dispersor de atención. Tan sólo faltaba el mar y el sonido de las olas de fondo, pero se co

mpensaban con el aroma de su piel y la tersura de su cuerpo.

El amanecer amenazaba con aparecer y las canciones continuaban, el auto se convertía en cómplice de cada uno de sus movimientos y responsable de promesas acuciosas producto del buen arte de amar. No hubieron lunas empañadas, era imposible con el calor de la ciudad, pero si recuerdos de yemas recorriendo metros de piel de gallina, respiraciones agitadas y húmedos labios muy cerca de los pallares de uno los sentidos más sensibles del ser humano.

No hubo “vinito”, sin embargo la poca cebeda helada macerada que refrescaba el momento, era más que suficiente para tejer ilusiones futuras, lograr fijar miradas del sentido más sincero, y a veces esquivo, de los mortales; y sobre todo para motivar a un comodón empedernido a pasar más de 36 horas, eso sí con las comodidades del caso, recorriendo miles de kilómetros en busca de aquel auto, compañía y nuevos re

cuerdos, que quizás en algún momento sirvan, para una nueva narrativa o un cuento

fantaseoso de aquellos que se hacen extrañar.

Hoy a muy pocos días de estrenar nuevo auto, de seguro no será posible tener un “quita calzón” en la guantera, sin embargo espero tener un cd “roba corazón de estreno” para cuando le toque conocer mi ciudad.



El Maiky

Pies de fotografías. En la primera vista, lo que fue alguna vez el carro party, en segunda silueta de la pilota y auto motivador de la narrativa

domingo, 26 de septiembre de 2010

La bolsita de marihuana

70 ojos desorbitados y 350 extremidades superiores desvariaban intentando apaliar el ser un mero receptor dentro de un cuarto de 4 paredes. Vamos, pongámoslo simple. 35 personas obligadas a escuchar la presentación de un compañero de clases.

Una recreación de las épocas de la camisa blanca y el pantalón plata oscuro difícilmente podría cambiar la dermis de la hija de la madre patria. Joder pero que pesado en fácil. Hola mi nombre es ... y voy a contarles sobre.

Los 70 ojos no interesaban un bledo, sin embargo la agonía de 2 pupilas rebeldes e iracundas no merecían quedar desahuciadas en un campo de batallas lleno de cascos de papel periódico y pistolas de pulgares y anulares.

La estábamos cagando,(sencillito a veces se entiende mejor) una analogía forzada entre una bolsa transparente con zip , digna de un marihuanero barranquino, con la de un cerebro humano estaba aniquilando una presentación que debía apelar a la creatividad.

Un desgarro interior obligo a bajar la mirada, con la vergüenza dando vueltas sobre las estresadas neuronas y la bronca puesta al servicio de la revancha empezamos a girar el tambor. Un tambor pequeño, tan minúsculo y frágil como el sonido que emanaba al contacto de las esferas sobre él. Cerramos los ojos y nos sentimos Karate kid (El de los 80) y arremetimos lento pero firmes, con la voz al servicio del sonido y el ritmo como un acompañante del mensaje. Los ojos desorbitados encontraban un foco, la verdad no importaba. Unos metros mas alla, las pupilas europeas se reconstituían de a pocos, temerosas pues temían recibir una estocada mortal producto de una conjugación inapropiada o de un adjetivo sin emoción, de un verbo sin quiebre de voz o quizás de un silencio improductivo.

Sin embargo la soberbia nunca es buena compañera y cuando las pestañas están mas cerca de las cejas hay mas luz en cualquier lugar. Asi que porque no estrechar no solo un puente con un ser aislado, porque no hilvanar una red con sensaciones y pasiones; es mas, entregarnos al momento recordar que la risa existe y que la exitación también tiene olor, sonido,candor. Porque no?

En que momento se perdió la emoción, en que momento se dejo de sentir y por ende transmitir. Donde quedaron las gargantas inflamadas de reiterar que los recuerdos sólo se dan luego de la intensidad.

Aquella noche el auditorio no tenía la obligación de estar prendida del emisor, no existía una nota o una necesidad. Tan sólo la obligación de un alma creativa que entregaría su vida y cargaría con cuanto herido cayese en el la aridez del facilismo e inmediatez.

Alli reapareció el alma del trabajo, del sentimiento entregado y las neuronas hiperactivas. la españolísima profesora logro sacar aquella furia roja que otrora se ponía al servicio de emoción. Porque de relatos esta harto el internet, de historias esta cansada la televisión, de ideas clonadas y proyectos franquiciados esta aburrida la ciudad.

Asi como yo también… Ustedes no?

El Maiky

Nota del tinterillo. Si algún ex alumno lo lee, se los debía hace algún tiempo. Si algún nuevo profe lo ve disculpen por la flojera . Joder…

miércoles, 20 de enero de 2010

Dos mas y nos vamos… (Va pa ti Panchito)

Si, aún quedan 2 capítulos de un libro más pesado y algo más denso que este humilde blog. Son cerca de 40 páginas que intentan (infructuosamente) de convencerme que el cerebro humano funciona de forma racional y que la planificación lleva al éxito.

Giro, con facilidad, unos 60 grados y panza arriba me carcajeo 15 segundos al recordar a un buen profe de negocios, que al igual que mi libro de estreno –edición 2009- sostenía que las conquistas podrían seguir un patrón establecido.


Cada dos reglones que sigue mi lectura es imposible no visualizar a ese simpático docente que provisto se sus multicolores plumones, realizaba divertidas gráficas sobre su pizarrita blanca. Los estudiantes mantenían encandilados el hilo de la clase y seguían el esquema que el docente recreaba como tocado por Antonio Banderas e inclusive se dio el lujo de ponerse en los zapatos de Gianella Neyra para no parecer un cerdo chauvinista y demostrar que la técnica era igual de eficiente para ambos géneros.

Los tratados psicológicos encajaban como un rompecabezas gigantes y todo parecía tener sentido y claro esta al finalizar las dos horas de técnicas comerciales, el templo del conocimiento tan sólo supo de aplausos y dádivas para el “Maestro”.

Al mismo tiempo que trato de centrarme en la lectura me doy un paseo por el Facebook y encuentro dos fulminantes post, el primero de una chica que entrego el corazón, el alma y la vida a un amor incierto y efímero. Por aquellas épocas disfrutamos de largas horas de tertulia al compás de cigarros y rones, era sin duda una chica por demás interesante, estudiosa y realmente divertida sin embargo me toco escuchar en silencio (como pocas veces) sus aventuras y desventuras con tipejo sin futuro, al cual no se porque razón racional lo consideraba el dueño de existencia.

Una buena noche no hubo ron, sólo cigarros y ansiedad, se despidió como siempre y mientras subía los escalones que la llevaban a su depa, comprendí que no había racionalidad en su vida.




El segundo post si estrujo algo dentro de mí. Una frase de esperanza, de fuerza y apoyo incondicional… tan parecido a un “espérame”… me mostraba la otra cara de la medalla. Y no por la frase sino por la seguridad de la ex-manojo de nervios que conocí. No encuentro racionalidad “magísteres del conocimiento” , el beneficiado no esta precisamente a la vuelta de la esquina sino a muchísimas millas de distancia.

Lo siento profe no puedo seguir creyendo en sus teorías, a unos segundos del examen vere si hago caso al sentimiento o la razón. En mi test diario sólo tengo una respuesta de seguro ya sabrán que opción marcaré.


Nota de Pie. Mientras me enmarañaba camino a casa, recibía la noticia que Panchito (un buen cheff) se llevaba su sazón a un lugar celestial muy lejos de esta tierra y es allí uno reacciona que es mejor tan sólo disfrutar y reirse de hasta las tonterías que a uno le pasan y lo hacen preocupar.
Hoy ya es tarde para hacer algo mas… esperemos que la irracionalidad tenga un mañana, al menos para mi…

Me olvidaba ...
El Mayki

martes, 28 de julio de 2009

Si te vas a ir avísame

Me encuentro con una laptop suspendida entre el muslo y mi panza, frente a mí, Carlos Cacho se resquebraja al frente del hoy agudo Bayli recordando al amigo que partió. Veo el Messenger y quiero conversar con alguien, acaban de darme feriado y puedo hasta descansar mas tarde. ¿A quién saludo? El ramillete es tentador pero un contacto ha colocado en su descripción “De luna de miel en…” bueno, ya sabía que se casaba y decidí que lo mejor era borrar su número de mi celular. Prendo mi fiel Nokia y mientras recorro el directorio, decido que al menos un par de nombres, además del de la ahora flamante esposa, deben de ser eliminados.

Me siento tentado a marcarlos, de seguro no recibiré respuesta alguna, es lo usual. En la tele Cacho, entrecruza las piernas y esboza un consejo para sus féminas seguidoras. Más de una peruana sucumbe ante los tips del rubio estilista y obviamente eso me causa perplejidad, ya quisieran todos los contactos masculinos de mi celular y messenger (obviando a los que no les gustan las mujeres) tener el poder de llegada del engreido de Gisela para con las mujeres, los suspiros de ternura y susurros de complacencia traspasan el set de televisión. De seguro Cacho recibiría un “aló” complaciente por el auricular y no media docenas de tuuuu …. tuuuuu tal como sucede luego de intentar contactarme con estas personas.

De alguna forma entiendo que cuando alguien parte de este mundo, por decisión del Nazareno y su padre, las posibilidades de una última conversa sean remotas, a excepción que sufras de alguna terminal; la misma que te permitirá repartir tickets y establecer un calendario de últimas reuniones de despedidas. Viéndolo de esta manera, no es tan malo decirle adiós a este mundo de esa forma, la paz llega más rápidamente para los que se quedan y pocos misterios se quedan en el aire.

Veo el Messenger y el contacto amigable, compañero y travieso que otrora me acompañaba sigue encendido con el mensaje nupcial en el asunto. Hace no más de 30 días los anillos, el vestido de novia, la fiesta y la luna de miel no formaban parte de la tertulia cotidiana, muy por el contrario, los planes académicos y laborales flotaban sobre el food court. No hace más de 10 días me dijeron “Disculpa por no haberte dicho nada” a lo que replique ¿Y quién soy yo?, no hay porque pedirme disculpas, 10 días después me reafirmo en la posición.

Llevo los celulares a la mesa de noche y me percato que pesan menos, el directorio ha pasado por una ligera revisión técnica y durante ese proceso, las imágenes se superponían unas tras otras, recuerdos de noches y tarde divertidas, pasionales, somniferas, sorpresivas, tenebrosas, en fin, creo que como la de cualquiera. Sin embargo ya con el Francotirador y Cacho fuera de pantalla, con el Messenger abierto y con los celulares al lado de la almohada, tan sólo un gran pedido (sea cual fuese el motivo) Si sabes que te vas a ir, al menos avísame, siempre es bueno una última conversa de despedida.