jueves, 25 de diciembre de 2008

¿Hey Santa aún puedo pedir un regalo?

Ayer Santa paso por casa, los ojos de mi pequeño sobrino se convirtieron en dos chispitas mariposas, sus pequeños pies se elevaron al menos 10 centímetros del suelo y de seguro podría en esos momentos ingresar sin problemas a una familia de canguros. Cada regalo que el buen Santa sacaba de su bolsa provocaba delirio, movimientos desaforados. No importaba si las tarjetitas no lo tenían como beneficiario, ese espíritu navideño del que tanto se comenta lo tenía capturado. En esos momentos pensé ¿Hey Santa y yo?
Yo también hice mi lista, he comido toda mi comida, estudie como burro todo el año, me descontaron un mes de sueldo para la Teleton (Gracias Sr. Ministro), dormí con mi pijama y en casa en días laborables, cuide la casa cuando fue necesario y me lave los dientes antes de ir a dormir.
El panza de almohada me miro de reojo y con sus ojos me dijo: Hugo, dejá de joder… Más bien
pon la chela a helar que ya vengo para refrescar la garganta. NO quería sentarme en sus piernas, ni jalarle la barba o ponerme su gorrito, tan solo quería que se lleve mi carta.
Para ser sincero, no saque mi lista, pero de seguro esta situación se hubiese dado con certeza y hoy al frente del árbol y cerca al nacimiento (Esperen no he hecho mi oración navideña, hagan la suya también) espero que algún reno mágico irrumpa por sorpresa en casa. La lista no es larga, aunque si algo difusa, el lápiz no tenía mucha punta pero de seguro JOJOJO la entenderá.
Conecto las luces y sentado al lado de mi laptop veo a Rodolfo (Si, el reno que tiene roja la nariz) y sentado en mi mesa el buen Santa empujándose un trozaso de un panetón en bolsa. No pienso, sólo actúo y por atolondrado boto sus lentes de cristal al piso. Mierda… rompi los lentes de Papa Noel, osea no tendré regalos 7 años. El gordito me mira y sólo mueve la cabeza y otro reno, que por suerte no ha ensuciado mi piso, me alcanza la lista que el rojiblanco personaje no puede leer.
Leela… me dice Santa con vino en mano, no puedo leer pero si escuchar. Mis ojos se ponen como los de mi sobrino Franquito y temblando de nervios digo: Una Agencia de viajes, ¿Para qué? Responde Santa. Para no tener pretexto de ir a ningún lugar del mundo, ni del país y que ese no sea impedimento de ver algunas personas que quiero, extraño y necesito. Sonrie el gordo,pero yo no quiero que sonría, quiero que me diga algo, que mueva la mano, que me mueva algún sitio. Continua, vuelve a decirme, Una chica linda, que al verla mi pecho se llene de alegría y que sea yo especial para ella. Pero si ya te la di y tal vez más de una. Interrumpe Noel. Entonces vuelve aponerla en papel de regalo, insisto. Me observa y tan sólo dice continua, me siento al lado del Reno y leo el último ítem de la carta decía: Tiempo ¿Tiempo? Si para apreciar las cosas sencillas, para reir, para regresar con algunas personas a lugares únicos, para seguir estudiando, para cocinar, para comer, para tirarme al piso y aún jugar.
Santa llamó a Rodolfo y me mando una bolsita roja, había tanta luz en su interior que parecía estar llena de aire, chapo el whisky de mi viejo y en unos segundos se esfumo. Me eche en el sofá y abrí la bolsa, la sala se iluminó, salieron chispas de su interior y por unos momentos enceguecí. Al recobrar la vista no lo podía creer, en su interior tenía un juego de tres calzoncillos amarrillos y una papelucho que decía muchos éxitos en el 2009.
Una ráfaga de viento de verano costeño, me despertó de mi pastrulada, allí estaba, a oscuras en la misma sala, aún no había prendido las luces del árbol y sólo la pantalla de laptop esperándome. Aún tengo el gorro de Santa en mi cabeza con el que juguete toda la tarde y no hay lista. Todavía creo en Papa Noel, pero de seguro el no me traerá nada este año ni en los próximos años, a mi sobrino de seguro que sí.
Volteo y cerca al teléfono veo el nacimiento, pequeño pero presente. Uno ya lo sabe, allí esta la Navidad, sólo que es bueno recordarlo. Cuando un nuevo niño nace, cada año en el corazón, no hay lista de deseos que no se pueda cumplir.
Cierro la laptop, debo ir a que me inviten pan con pavo recalentado en algunas casas, Feliz Navidad JOJOJO




Maiky




En la foto esta el buen Santa (Osea Denis) y mi sobrino qe crece mucho

jueves, 2 de octubre de 2008

El lindo

Tipo1
Simplemente eres guapachoso. Dotado por la naturaleza con un color de ojos poco común al del promedio de los 27 millones de peruanos te dan el calificativo de “Lindo”. Si por allí tu cabello es claro y sedoso y además sueles realizar ejercicio talvéz seas considerado cuerito. Ahora, si a lo enumerado en oraciones anteriores le adicionas tus facciones estilizadas y además vistes a la moda simplemente eres un rosquetazo. En este caso si conviene ser, aunque sea, visto como lindo.

Tipo 2
La combinación de las palabras de tu léxico, se conjugan en perfecta armonía al ver a la fémina de tu interés. Esta situación por extraña que parezca también se traslada, vía micro impulsos eléctricos, a tus manos generando que los blogs, el Chat y/o las cartas se conviertan en el medio adecuado para transportar todo ese feeling de forma silenciosa. Tal vez y una y otra vez, sin barreras de tiempo y lugar. Aquí lindas en la delgada línea que separa al “lindo” del galán.

Tipo 3 y 3.5
Ves a todas las chicas como tus amigas, te preocupas por ellas independientemente de su condición (Soltera, casada, separada, soltera con hijo, separada embarazada, para ti, todas son iguales). Ellas ven en ti al hermano perfecto, el compañero de barra ideal para desahogarse y abrirse de par en par. Una vez superada la tormenta ocurren dos situaciones: La primera es que se acurruquen entre tu hombro y tu cuello con los ojos cerrado, “quedito”; tratando de sincronizar su respiración con la tuya, dejando los labios entre abiertos mientras miran al cielo o la segunda, simplemente cogen tu brazo como cartera como una vieja amiga con la cuál ir de compras a un mall o ir al brunche de tías es todo un placer. Otra denominación para este tipo podría ser el “transitorio” pues al cabo de un tiempo chapa otra tipología

Tipo 4
Tus ojos brillan junto a los de ella, acompaña movimientos de rostros de forma instintiva y sincronizada, te acaricia el cabello con suavidad y si te ve a lo lejos (sin importar la edad que tenga) se apresura, trota, mueve los pies rapiditos para ir a tu alcance. Abre sus brazos en 181 grados y al verte no puede dejar de abrazarte, sus manos se adhiere como ventosas a tu espalda mientras se tambalean como campanas. La flaca te mira y te ve lindo, precioso, tan apachurrable como un oso de peluche en Pampers, es decir completamente mata pasiones. Claro… eres también lindo pero para ponerte en la repisa de su cuarto o peor aún, entre sus almohadas y acompañar sus sueños tranquilos, sin embargo cuando el deseo aflore y sus pulsaciones se eleven al máximo y otro hombre llegue a su lecho, serás expulsado contra la pared, a un rinconcito, junto a su jean, al costado de su botas a medio cierre y si tienes mala suerte con el calzoncillo hediondo de su furtivo acompañante sobre tu oreja de felpa. Pero bueno, también eres lindo ¿no?

Véase la tipología y las diversas acepciones que pueden ser entregadas a una sola palabra. Si a tu novio, enamorado, esposo o trampa; una fémina le otorga este adjetivo, la pregunta será ¿Dónde estará categorizado? o peor si eres tu el adjetivado, ¿Cuál será la connotación que te corresponda?. A mi se me escarapela un poco el cuerpo, al escucharla. Quisiera encontrar mas derivaciones, tal vez entre el 2 y el 4 o a veces entre el 1 y 3.5, en realidad no tengo clara la mixtura adecuada. Lo que si ha quedado demostrado es que las mujeres tienen esta etiqueta a mano, lista para colocarla en la parte del cuerpo del hombre que a ellas más le plazca.

Para nosotros creo que es mas sencillo: Una chica linda (A excepción que se de la mancha de Cacho y Marco Antonio) es una mujer que encandila, que ilusiona, que te interesa, que sin saberlo y tal vez sin quererlo, te hace pensar mucho en ella, a tal punto que no te deja trabajar y te pone a escribir un poco en el blog.
El Maiky

martes, 5 de agosto de 2008

Al teatro que nunca fui

Sábado 11 de la noche, la nostalgia por el bar y la resistencia por iniciar una placida velada al lado de la almohada, llevan a coger el celular y llamar a Celina. Por suerte mi buen amigo, que dista bastante de ser chimbombo, no duda en dar unas vueltas por la ciudad. Por cierto, su sobrenombre nace a raíz de aquella argentinísima canción de los Fantasmas del Caribe que enloquecía a todas las chiquillas noventeras. Bueno, allí estábamos, como hace unos 10 años atrás y con algunos soles mas en la billetera tomando un taxi con rumbo al Centro de Lima.

Además de extrañar, la sensación de proximidad con alguna ex (para mayores referencias leer "y como te extraño - articulos del 2007" http://www.vivoencusco.blogspot.com/), necesitaba ver aquella arquitectura colonial que antes formaba parte de mi vida diaria. Las tenues luces de la ciudad y ese toque bizarro de la Plaza san Martín prometían al menos una noche diferente. Un ascensor con un papel escrito a mano que indicaba la inoperatividad del ascensor arrancaba la primera sonrisa de la noche. Por las ventanas, los inmensos balcones grisáceos parecían oleos de estudiantes de bellas artes. El estilo de los concurrentes me recordaba la desfachatez y ocurrencias de ella. De verdad me sentía a gusto. Una dócil cabellera rozo mi hombro y sentí que estaba muy cerca de ella. Gire rápidamente y me encontré con una mano extendida a la altura de mi rostro que entre sus dedos dejaba entrever al pelucón con pinta de periodista que a duras penas lograba coordinar las sencillas sílabas de la frase “Sorry… Brotherff” (sic)

Llevábamos cerca de una hora y el Grupo 5, Los Hermanos Yaipen y Alma Bella brillaban por su ausencia. Luego del segundo vaso y a pesar de lo alucinante de la música y el ambiente, mis cuerdas vocales deseaban fusionarse con la de los concurrentes para voz en cuello cantar “Ojala que te mueras”. Sin embargo, en Yacana pub, esto iba a sería una agresión auditiva. Por ende, luego del Mix de Blondie con The Doors, decidimos cambiar de corner. Uuuu uuu uuuu u… uuuu uuu uuu u. Observe unos segundos mas el ecran y la imagen de Jessi regreso después de casi 15 años a mi mente. Mire a Celina y (Miércoles 6 de agosto retomo este relato) … y… dije que xuxa hago tratando de hilar el pasado con el presente, tratando de encontrar una explicación.

Han pasado algunas semanas desde que se digito el primer caracter sobre esta hoja en blanco, la última noche fue la previa de fiestas patrias cuando atiborrado por el trabajo y por el entorno decidí simplemente salir a caminar y disfrutar del día y la noche. La billetera no estaba precisamente rechoncha, pero así hubiese salido con sólo unos centimos en el monedero del mercado hubiese sido suficiente.

Simple, tan simple como andar sin preocuparte por las huellas que dejas sobre la arena. Uno no puede controlar al mar, tan sólo podemos intentar andar por el mejor camino. Ayer quizás fue el peor de día del año y 17 minutos de nuevo día, es tiempo de ya no echar un ojo atrás.

Tal vez sino hubiese mandado un zumbido a la primera mujer que conocí en el 2005, hubiese terminado el relato. No interesa… déjenme esta vez disfrutar la complicada (como dicen mis nuevos compañeritos) interpretación de esta. Espero poder ir al teatro pronto, quizás escriba mejor al retorno de la función, hoy no fue el caso.

martes, 27 de mayo de 2008

Un capitán de un barco ingles

Ayer fue un día por demás simpático. De alguna manera me di cuenta que no menos de 6000 personas adornaban sus cuellos con pañoletas multicolores, sin ser locas desaforadas. Se enfundaban en camisas azules sin ser cobradores de combi y tomaban la Av. Brasil sin quemar llantas ni mucho menos protestar por el gobierno de turno. Como comprenderán, yo también formaba parte del mar humano que se congregaba para decirle a la sociedad limeña que los Scouts no estamos extintos, quizá algo ocupados, pero siempre con ánimos de servir y de paso divertirnos.

Los desfiles suelen traernos alguna nueva amiga o algún reencuentro con alguna fémina extraviada; sin embargo, más allá de la felicidad que conlleva aumentar un correo a tu lista del msm, el estribillo de una canción no ha dejado de resonar en mi caja negra. “Un capitán de un barco inglés en cada puerto tiene una mujer…” y luego aquí sentado frente a la computadora la imagen de un par de tórtolos en el terminal de Cruz del Sur de Chiclayo ha sacado a flote el minúsculo espíritu novelero que poseo.

Lo usual, al ver a una pareja despedirse al frente de un Bus, es un “piquito” tierno, ligero y despreocupado. A lo más una acomodada de casaca con la respectiva traviesa fruncida de ceño; sinónimo que la chica desconfía del buen cuidado que el tipo podrá auto proporcionarse una vez que ella lo deje ir. Eso es lo común.

Sin embargo, a pesar de la mención del nombre del enamorado viajero por los parlantes del terminal, la mirada gruñona e inquisidora de ciertos pasajeros y el sonido del claxon del interprovincial. Las lenguas se negaban a desatar el nudo rizo que conformaban en la oscuridad; la cabeza de ella se recuestaba sobre el pecho de él y posiblemente con los ojos cerraditos le pediría al Señor de Muruhuay que guíe el camino y llegue salvo a su destino.

Hasta allí todo bien, tan sólo hay un ligero detalle; así como muchos capitanes en la antigüedad respondían a mandatos reales, algunos cientos de años después muchos trabajadores acatan las órdenes de gerentes ansiosos de nutrir la vista de sus subordinados con otras realidades; claro está, sin imaginar que en alguno de aquellos puertos alguna lugareña podría prendarse de su Jack Sparrow o él de ella.

Bueno pues, tal vez la chiquita del terminal chiclayano tenía razón. Debía aprovechar hasta la última milésima al capitán que abandonaba el puerto con la promesa de un pronto retorno. ¿Como sabía que era un Sparrow? Simple, Me tocó compartir el viaje junto a él.

La canción sigue la rima con “la rubia es, sensacional y la morena tampoco está mal”… y luego se enumeran todos los países del continente con las características esteriotipadas de sus mujeres (me encanta cuando dice y la chilena que todo lo da); sin embargo me masticando un poco mas la ideas... y ¿si el capitán jamás regresara? ¿alguna de las lugareñas se hubiese lanzado al mar, sobre una carabela en búsqueda de aquel personaje?

Es una hipótesis sin ningún sustento, pero casi siempre las variables se han mantenido constantes en el tiempo (el Sparow del Callao se va y ella se queda) , mas allá de alguna casualidad o de alguna causal no intrínsecamente relacionada con el amor en sí. Los protagonistas se sumergen el mar de lamentos que implica la separación.

Tal vez por ello la canción no juzga al capitán, tan sólo narra escuetamente y enumera a cada una de las doncellas con las que compartió momentos inolvidables, quizás si exista un reproche a la canción; pues lo más probable es que la intensidad y duración de los idilios hayan sido exponencialmente diferentes y la enumeración sencilla no sea la justa medida.

Ojala y la mamá del buen scout que miraba horrorizada como sus hijos, al estilo de complacidos bucaneros, entonaban aquella clásica canción; no enfoque la ligereza del capitán, sino que vea con otros prismáticos la añeja historia. Quien sabe, a lo mejor ella, nunca se atrevió a coger sus morrales y perseguir alguna vez a su inglés.

El Maiky

En la primera foto era imposible no colocar al buen Luchin Palomono, Graxias por el aporyo en el desfile, la admiración respectiva.

lunes, 14 de abril de 2008

El Caldo de Gallina

Creo que tenía cerca de 18 años cuando por primera vez me di un saltito por la mítica “Carpa azul”. Humeante pocillo con dimensiones similares a la de la olla del bobby, gruesos tallarines entremezclados con un octavo de pollo (al menos eso parecía), pasto verde chino o también conocido como cebollita china, ¿Por qué no le diremos cebolla china? se expendía a camioneros, hombres encorbatados, secretarías esmeradas y claro agrandados jóvenes que provistos de su cuchara, envuelta en papel bulky, esperaban impacientes por el suculento potaje dentro de 4 paredes malolientes, pero de gran sabor, en el ovalo arriola.


No recuerdo bien a todos con los que fui la primera vez, pero al pensar en un “ponedor” caldazo, la figura de la tía de finos bucles dorados intercambia imágenes con el plato hasta convertirse en un mismo elemento denotativo. Aquella madrugada la "tía" de 26 años no lograba entrecruzar sus maravillosas piernas y aunque estaba a casi 50 metros, logro observarme con la dificultad que suele producir el tener sólo un ojo entreabierto.

-“Hola papito, ¿Que haces aquí?”- Sonó tan maternal su pregunta que la vergüenza me invadía a cada paso que daba. “Ven siéntate conmigo” empujo con la cadera al amigo que la tenía abrazada y con la mano golpeaba delicadamente la banca de madera. Me sentía un pavo, sus amigos me observaron por 10 segundos; luego de cerciorarse mi edad y sólo despues de otorgarme el calificativo de inofensivo, volvieron a lo suyo dándonos la espalda.

Al frente, la mancha me miraba con envidia, las mordidas de labios y los isssstst…. Que rico se lograban leer a la distancia. Cruzo su brazo sobre mi cuello y un par de minúsculas cebollitas chinas cayeron sobre mi camisa, no importaba, el sentir el roce de sus labios y escuchar despacito sus excusas era lo único valedero. -Yo no soy así- , Ellos (con el índice acusador encorvado) me han traído. Sus amigos nos ignoraban y por ello cuando se echaba 10 centímetros para atrás y sin soltarme el cuello pronunciaba: ¿Te gusta mi vestido?, ¿Combinan con mis pantys no?. Aprovechaba para apoyarla en mi hombro y preguntarle que nosotros la podíamos llevar.

Imbecil… El Mayki de hoy interrumpe. Imbecil… ¿Cómo que vamos? Yo te voy a llevar, inflando el pecho como gallo de pelea, así el domingo te revienten a patadas sus amigos en la pichanga del barrio. Como sea, no puedo retroceder el tiempo; además mi precaria economía tan sólo hubiese alcanzado para medio taxi y de seguro no hubiese podido regresar. Imbecil… vuelve a interrumpir el Maiky. Imbecil… Te quedabas en su depa, recuerda que recién acababa de comprarse uno solita.

¿Qué pensaras? Eso fue lo último que escuche de ella, en segundos se chorreo sobre mi y antes que logrará evitar su caída. Un manganzón evito que me graduara de héroe. Me dio un par de palmazos en el hombro y remato mi alicaido orgullo con –Bien Hugito, la tía taba hablando huevadas-.

Me quede con uno de sus aretes en la mano y su perfume en la camisa. Me despedí del grupo ante la indiferencia del mismo. A lo más, uno de ellos me mando a dormir para evitar el resondrón de alguno de mis hermanos que estaba por llegar. Regresé a mi mesa, con la mancha y algunos me miraban indignados mientras otros no se sorprendían. Chape mi cuchara y tan sólo atine a echar un par de canchas al caldo. Sin embargo el flaco “Maca” tomó la botella, la golpeo con la cuchara inmaculada y nos instó al último "Salud" de la noche.

-A ver muchachos, un salud pes porque “Gallina vieja siempre da buen caldo”-.

No pude devolverle personalmente el arete, es más nunca hablo del tema y dudo mucho que lo recuerde. Aquella noche los nenes de antaño conversamos de lo alucinante que sería tener una tía en nuestras vidas. Intercambiamos formulas de conquistas para atrapar a una mujer mayor y a pesar de mi insistencia por cambiar el tema, mas de uno en sus sueños la paso dentro de un corral.

No visito la carpa azul hace más de 10 años y creo que el último caldo lo tome con el gordo Denis (El enamorado de mi prima) en el 2006. Y aunque no deseo dar una vuelta por una ponedora de doble yema, tampoco debo de reconocer que cuando sus mirada se mantiene firme y enfocada; inflan el pecho con garbo y con sus tacos marcan la arena, es difícil no darles una miradita.

Cuidado maestros… a cuidarse, que un buen picotazo los pueden matar.


El Maiky

Pa mi patas: Orozco del Cusco, El Choz y el "Lobato" Tony ante su desmedida atracción por “Las Tias”.

lunes, 7 de abril de 2008

Eres un Yoista

Bueno ya conocen lo grande que es la ciudad y lo gratificante que fue por momentos aquel anonimato que las capitales del mundo suelen brindarte. Ya no levanto la mano con frecuencia para saludar, con cierto toque de compromiso y debo reconocer complacencia, a unos cuantos mozuelos y féminas que tuvieron a bien soportar una a una de mis largas, enredadas y autobiográficas clases. Y debo reconocer que aquella ausencia de terapia matinal que puede convertirse el narrar parte de una vida en un 85% real, esta ejerciendo cierta presión (se extraña).

Tema para entretener al público cautivo existiría; la gran ciudad esta llena de individuos peculiares, recuerdos en cada esquina del barrio y aventuras y desventuras que de seguro, convertirían aquellos minutos de clase en una experiencia menos adormecedora.

¿Lo dudan? Por ejemplo, llevamos casi un mes dándole a la pelotita en una cancha de grass artificial y de seguro que desconoce mayormente lo jodido que es correr cuando naciste en la década de los 70 o pero aún si eres de los 60 o tal vez ir, como en la infancia y no precisamente por vocación a alguna reunión familiar; la llegada a tu familia de nuevos miembros, los reclamos amicales y familiares por la voluntaria y casual soltería o simplemente algún encontrón desilusionante con un ex amor o quizás el nacimiento de otro.

Pero allí estamos luchando por volver a escribir con la misma alegría o pena de hace algunos meses. Tal vez aquella noche, la Colocha puso en mi mente la frase condenadora “Te expones en el ciberespacio”, dejo sin querer, un bicho que viaja por mis articulaciones y por momentos hinca la punta de mis yemas.

Ayer le di muchas vueltas al tema y cuando estaba a un paso de llegar a una conclusión las palabras de M, que aseveró con la firmeza de psicologa concluyente, que era un “Yoista” de primera, provoco un nuevo revolcón, que no dejaba encontrar la lógica al asunto.

Que pesadas pueden ser las mujeres cuando desean darte algún punto de vista… por suerte creo que la respuesta a todo es bastante mas sencilla: Disfruto escribiendo, narrando partes de lo que veo y paso y trato en lo posible de no exponer las identidades verdaderas de todos los involucrados, aunque a veces me lo pidan.

Y como uno nunca es tan importante y mucho menos eres un personaje público, prometo seguir lanzando todo lo vivido y pasado, con el respeto que se merecen los implicados, pero al fin y al cabo ¿A quien no le ha sucedido?, ¿Quién no ha sufrido algún accidente memorable, ha metido la pata o se ha enamorado de quien no debe?

La lista de temas es grande, pues a pesar de ser un hijo del buen Salamanca city, la mochila viajera, la ilusión constante y la libertad otorgada si consulta desde hace 10 años, me ha llevado a tener el material suficiente para convertir al “Vivo en Lima” en un blog de su agrado. Si bien el de Cusco estuvo cargado de feeling y el del barrio cargado de recuerdos, creo que este deberá estar más acorde con la actualidad. Es decir sorpresivo, impredecible y dispuesto a todo.

Hace unos pocos días decidimos eso, recobrar aquella espontaneidad oculta, aquella que reclamaba por las rutas del beso y aunque no tengo ni la mas mínima idea en que terminará, de seguro debí haber tomado ese sendero hace mucho time. Eso si, cuando crea que no hay mas que decir o las narraciones sean un bostezo tanto para el que escribe para el que lo lee lo cerraremos con la hidalguía con la que lo iniciamos.

Y es que regresar a esta ciudad ha sido como recomenzar mucho, demasiado y la única diferencia que veo de antes a ahora es que algunas personas han envejecido más de lo que les correspondía y que siempre hay espacio para pasarla bien.

Algunos estudiosos del comportamiento humano aseveran que el exceso de alegría es un reflejo de tu tristeza interna. Fuira… alegría es alegría y vivir es eso vivir. Espero que escuchar a la fuerza el programa de Santa Natura (CPN radio, no lo escuchen…), no me este convirtiendo en un cojudus positivis.
El Maiky

Recuerdo
Time: 3ero de secundaria
Locación: Salón de Clases
Protagonista: Integrante de Zen
Escena: Clase de OBE (Orientación y Bienestar del Educando) Ante la pregunta ¿Qué es lo que mas detesta en tus compañeros? El protagonista responde con firmeza oriental “El Yoismo” y continua por ejemplo Yo cuando converso con mis compañeros, yo trato de decirle lo que yo opino para que ellos no vean que yo… Segundos después el respetable auditorio pre-adolescente arranco la silbatina respectiva y los papales volaron, junto a los cuadernos de control muy bien forrados, claro menos el de su amigo el chisiricoxo, que trabajaba en una panadería.

lunes, 17 de marzo de 2008

Por las rutas ... del beso

Dame un beso, que me provoca, dámelo ahora, pero en la boca. Me pregunto si Gianmarco cantará con el mismo entusiasmo a sus casi 40 años esta ya añeja canción.

Algunos de mis amigos recientemente casados, pensarán que este ya no es un tema para ellos y quizás tengan razón. Asumo yo, que para su beneplácito y el de sus esposas, luego de un día extremadamente resina, no hay nada más reparador que encontrarse con los labios de sus reynas. Ni que decir de mis amigas enamoradas, asumo que ese abrazo cobijador, acompañado de unos cuantos segundos de besos y luego sentir el calor de su pecho no debe de escasear. ¿O si?

Bueno también hay que aclarar que existe una variedad de formas de juntar los labios, esta el cumplidor, aquel que es casi de rutina y que bien podría asemejarse con el se da luego de una tradicional botella borracha. De seguro alguna defensora de cupido dirá que no es lo mismo, pero… sinceramente… ¿no le encuentran un parecido?

Durante este viaje de sensaciones un sabor vino a mi mente. No era muy grande pero ya realizaba mis pininos en las artes amatorias y fue en esos noveles inicios que sentí la desagradable sensación de un chape con sabor a aceituna. Mi madre había llamado por teléfono y debía regresar a casa en el acto, fue allí que la chica, al ver que me iría sin el chapetón respectivo arremetió con sus brazos sobre mí y cual prisionero de guerra fui sometido a la degustación de oliva negrita con ajo. Ya con el paso del tiempo el sabor de cerveza, cigarro, ron, vino y otros indescifrables se han paseado por entre mis dientes. Me imagino que por los suyos también.

Sin embargo aquellos “chapes” por el momento no me llaman la atención. Pongo Tracy Chapman para tratar de buscar un poco más de inspiración y creo que es inevitable que algún sillón venga a la mente, hum… ese si sabe mejor, alguna lámpara de compañía o mejor aún esa tenue luz que se trasluce por la delgada abertura que las cortinas de la sala, acompáñenme recuerden un poco, así es... Entreabres un poquito lo ojos para ver la luna y te encuentras con el focazo de alumbrado público. No importa igual ayuda. De seguro no podrán decir que el silencio invadió lugar, pues las pulsaciones y la intensidad probablemente aumentaron. La música fue secundaria y de no ser por la llegada impertinente de algún hermano o por la tos fingida de un papá malhumorado. Seguirían en aquel ritual. ¿Bueno el viaje, no?

Me tomo unos segundos y más allá de una media risita, no es la sensación esperada. Me zambullo nuevamente y el movimiento de mi rostro cambia. Aquel beso forzado cuando intentas rescatar del fondo del mar a un corazón sin oxigeno también reclama que alguno caracteres se brinden en su honor. Por momentos me resisto a ellos, no es agradable recordar esos besos tristes, aquellos que se brindan a sabiendas que quizás sean los último. Aquellos cargados de recuerdos y peticiones a “La Sarita” (Ojo, La colonia, no otra). Nuevamente cambia la posición de mi rostro, los ojos se abren un poco más, exhalo con cierta nostalgia pues alguna vez, aquellos besos temblorosos y debilitados, rescataron del limbo alguna relación casi extinta. No todo podía ser malo.

Las cosas se complican, al menos se que la laptop no bosteza, ni mucho menos me queda observando atónitamente, como cuando sin darte cuenta y producto de tus travesuras estas tomándole el pelo a la fan enamorada. Si, esa que desea tan sólo saber a que sabes, dejarse llevar unos segundos, cumplir la fantasía de ser tu dueña unos segundos. Claro como resistirse, levantar el ego muchas veces es bueno. Total, lo tienes todo controlado, mueves el ojito y por le costado puedes ver como ella levanta traviésamente el pie a 90 grados y tu… ¿Dónde estas? Ahh si allí, controlando la situación… y en ese momento. Horror, las palabras de tu mejor amiga o de tu madre vienen a la mente. La primera te repitió cual radiola vieja El Karma, El karma mientras que la segunda llena de dicha y bondad “No hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti”

Vaya que ambas tenían razón… como fuese alguna vez por esas curiosidades de la vida, creo sin temor a equivocarme, que todos pasamos por algo así.

Hace calor, he salido por una cremolada y mientras disfruta de aquel sabor dulce y helado trataba de encontrar la lógica a este relato. Iluso yo, como siempre, es poco probable ver la racionalidad cuando piensas en besos. Porque llegan sin pensar, sin querer queriendo (Como dice el Chavo), en una sola noche, luego de muchos años, después de un salud, al costadito de tu almohada, luego de una pitadita de cigarro, bajo la luna, en el mar, con la puntita de la nariz llena de helado, al sacarle la basurita de ojo, tras que ella se recuesta en un cojín, mientras descansas en sus piernas, cuando el semáforo esta en rojo o tal vez en verde.

No hay lógica, nunca hay lógica y por favor que nunca la exista. Asumo que algunos de los que tienen a bien leer mis disparates pensaran que me muero por besar a alguien. Mi respuesta es afirmativa y ¿Quien no? Todos quieren, todos deben. Espero no provocar divorcios ni separaciones abruptas.

Un poco mas de música… Suena bien, una mezcla de bosanova con latino, urbana e informal. Algo de todo y poco de mucho, por allí va la cosa. Simplemente sorpresivo e inesperado, espontáneo con un toque de planificación, ligerito, despreocupado pero responsable. Reafirmo…por allí va la cosa, darle un tiempo a disfrutar y dejar las cosas pasar. Un beso… ¿Por qué no? de seguro no tendría nada de que escribir, si no me hubiese acercado a sus labios alguna vez.

El Maiky, que difícil fue volver a escribir.

Canción recomendada: “Bossa nova” – Estopa.