Ayer Santa paso por casa, los ojos de mi pequeño sobrino se convirtieron en dos chispitas mariposas, sus pequeños pies se elevaron al menos 10 centímetros del suelo y de seguro podría en esos momentos ingresar sin problemas a una familia de canguros. Cada regalo que el buen Santa sacaba de su bolsa provocaba delirio, movimientos desaforados. No importaba si las tarjetitas no lo tenían como beneficiario, ese espíritu navideño del que tanto se comenta lo tenía capturado. En esos momentos pensé ¿Hey Santa y yo?
Yo también hice mi lista, he comido toda mi comida, estudie como burro todo el año, me descontaron un mes de sueldo para la Teleton (Gracias Sr. Ministro), dormí con mi pijama y en casa en días laborables, cuide la casa cuando fue necesario y me lave los dientes antes de ir a dormir.
El panza de almohada me miro de reojo y con sus ojos me dijo: Hugo, dejá de joder… Más bien
pon la chela a helar que ya vengo para refrescar la garganta. NO quería sentarme en sus piernas, ni jalarle la barba o ponerme su gorrito, tan solo quería que se lleve mi carta.
Para ser sincero, no saque mi lista, pero de seguro esta situación se hubiese dado con certeza y hoy al frente del árbol y cerca al nacimiento (Esperen no he hecho mi oración navideña, hagan la suya también) espero que algún reno mágico irrumpa por sorpresa en casa. La lista no es larga, aunque si algo difusa, el lápiz no tenía mucha punta pero de seguro JOJOJO la entenderá.
Conecto las luces y sentado al lado de mi laptop veo a Rodolfo (Si, el reno que tiene roja la nariz) y sentado en mi mesa el buen Santa empujándose un trozaso de un panetón en bolsa. No pienso, sólo actúo y por atolondrado boto sus lentes de cristal al piso. Mierda… rompi los lentes de Papa Noel, osea no tendré regalos 7 años. El gordito me mira y sólo mueve la cabeza y otro reno, que por suerte no ha ensuciado mi piso, me alcanza la lista que el rojiblanco personaje no puede leer.
Leela… me dice Santa con vino en mano, no puedo leer pero si escuchar. Mis ojos se ponen como los de mi sobrino Franquito y temblando de nervios digo: Una Agencia de viajes, ¿Para qué? Responde Santa. Para no tener pretexto de ir a ningún lugar del mundo, ni del país y que ese no sea impedimento de ver algunas personas que quiero, extraño y necesito. Sonrie el gordo,pero yo no quiero que sonría, quiero que me diga algo, que mueva la mano, que me mueva algún sitio. Continua, vuelve a decirme, Una chica linda, que al verla mi pecho se llene de alegría y que sea yo especial para ella. Pero si ya te la di y tal vez más de una. Interrumpe Noel. Entonces vuelve aponerla en papel de regalo, insisto. Me observa y tan sólo dice continua, me siento al lado del Reno y leo el último ítem de la carta decía: Tiempo ¿Tiempo? Si para apreciar las cosas sencillas, para reir, para regresar con algunas personas a lugares únicos, para seguir estudiando, para cocinar, para comer, para tirarme al piso y aún jugar.
Santa llamó a Rodolfo y me mando una bolsita roja, había tanta luz en su interior que parecía estar llena de aire, chapo el whisky de mi viejo y en unos segundos se esfumo. Me eche en el sofá y abrí la bolsa, la sala se iluminó, salieron chispas de su interior y por unos momentos enceguecí. Al recobrar la vista no lo podía creer, en su interior tenía un juego de tres calzoncillos amarrillos y una papelucho que decía muchos éxitos en el 2009.
Una ráfaga de viento de verano costeño, me despertó de mi pastrulada, allí estaba, a oscuras en la misma sala, aún no había prendido las luces del árbol y sólo la pantalla de laptop esperándome. Aún tengo el gorro de Santa en mi cabeza con el que juguete toda la tarde y no hay lista. Todavía
creo en Papa Noel, pero de seguro el no me traerá nada este año ni en los próximos años, a mi sobrino de seguro que sí.
Volteo y cerca al teléfono veo el nacimiento, pequeño pero presente. Uno ya lo sabe, allí esta la Navidad, sólo que es bueno recordarlo. Cuando un nuevo niño nace, cada año en el corazón, no hay lista de deseos que no se pueda cumplir.
Cierro la laptop, debo ir a que me inviten pan con pavo recalentado en algunas casas, Feliz Navidad JOJOJO
Yo también hice mi lista, he comido toda mi comida, estudie como burro todo el año, me descontaron un mes de sueldo para la Teleton (Gracias Sr. Ministro), dormí con mi pijama y en casa en días laborables, cuide la casa cuando fue necesario y me lave los dientes antes de ir a dormir.
pon la chela a helar que ya vengo para refrescar la garganta. NO quería sentarme en sus piernas, ni jalarle la barba o ponerme su gorrito, tan solo quería que se lleve mi carta.
Para ser sincero, no saque mi lista, pero de seguro esta situación se hubiese dado con certeza y hoy al frente del árbol y cerca al nacimiento (Esperen no he hecho mi oración navideña, hagan la suya también) espero que algún reno mágico irrumpa por sorpresa en casa. La lista no es larga, aunque si algo difusa, el lápiz no tenía mucha punta pero de seguro JOJOJO la entenderá.
Conecto las luces y sentado al lado de mi laptop veo a Rodolfo (Si, el reno que tiene roja la nariz) y sentado en mi mesa el buen Santa empujándose un trozaso de un panetón en bolsa. No pienso, sólo actúo y por atolondrado boto sus lentes de cristal al piso. Mierda… rompi los lentes de Papa Noel, osea no tendré regalos 7 años. El gordito me mira y sólo mueve la cabeza y otro reno, que por suerte no ha ensuciado mi piso, me alcanza la lista que el rojiblanco personaje no puede leer.
Leela… me dice Santa con vino en mano, no puedo leer pero si escuchar. Mis ojos se ponen como los de mi sobrino Franquito y temblando de nervios digo: Una Agencia de viajes, ¿Para qué? Responde Santa. Para no tener pretexto de ir a ningún lugar del mundo, ni del país y que ese no sea impedimento de ver algunas personas que quiero, extraño y necesito. Sonrie el gordo,pero yo no quiero que sonría, quiero que me diga algo, que mueva la mano, que me mueva algún sitio. Continua, vuelve a decirme, Una chica linda, que al verla mi pecho se llene de alegría y que sea yo especial para ella. Pero si ya te la di y tal vez más de una. Interrumpe Noel. Entonces vuelve aponerla en papel de regalo, insisto. Me observa y tan sólo dice continua, me siento al lado del Reno y leo el último ítem de la carta decía: Tiempo ¿Tiempo? Si para apreciar las cosas sencillas, para reir, para regresar con algunas personas a lugares únicos, para seguir estudiando, para cocinar, para comer, para tirarme al piso y aún jugar.
Santa llamó a Rodolfo y me mando una bolsita roja, había tanta luz en su interior que parecía estar llena de aire, chapo el whisky de mi viejo y en unos segundos se esfumo. Me eche en el sofá y abrí la bolsa, la sala se iluminó, salieron chispas de su interior y por unos momentos enceguecí. Al recobrar la vista no lo podía creer, en su interior tenía un juego de tres calzoncillos amarrillos y una papelucho que decía muchos éxitos en el 2009.
Una ráfaga de viento de verano costeño, me despertó de mi pastrulada, allí estaba, a oscuras en la misma sala, aún no había prendido las luces del árbol y sólo la pantalla de laptop esperándome. Aún tengo el gorro de Santa en mi cabeza con el que juguete toda la tarde y no hay lista. Todavía
creo en Papa Noel, pero de seguro el no me traerá nada este año ni en los próximos años, a mi sobrino de seguro que sí.Volteo y cerca al teléfono veo el nacimiento, pequeño pero presente. Uno ya lo sabe, allí esta la Navidad, sólo que es bueno recordarlo. Cuando un nuevo niño nace, cada año en el corazón, no hay lista de deseos que no se pueda cumplir.
Cierro la laptop, debo ir a que me inviten pan con pavo recalentado en algunas casas, Feliz Navidad JOJOJO
Maiky
En la foto esta el buen Santa (Osea Denis) y mi sobrino qe crece mucho














