Una recreación de las épocas de la camisa blanca y el pantalón plata oscuro difícilmente podría cambiar la dermis de la hija de la madre patria. Joder pero que pesado en fácil. Hola mi nombre es ... y voy a contarles so
bre.
Los 70 ojos no interesaban un bledo, sin embargo la agonía de 2 pupilas rebeldes e iracundas no merecían quedar desahuciadas en un campo de batallas lleno de cascos de papel periódico y pistolas de pulgares y anulares.
La estábamos cagando,(sencillito a veces se entiende mejor) una analogía forzada entre una bolsa transparente con zip , digna de un marihuanero barranquino, con la de un cerebro humano estaba aniquilando una presentación que debía apelar a la creatividad.
Un desgarro interior obligo a bajar la mirada, con la vergüenza dando vueltas sobre las estresadas neuronas y la bronca puesta al servicio de la revancha empezamos a girar el tambor. Un tambor pequeño, tan minúsculo y frágil como el sonido que emanaba al contacto de las esferas sobre él. Cerr
amos los ojos y nos sentimos Karate kid (El de los 80) y arremetimos lento pero firmes, con la voz al servicio del sonido y el ritmo como un acompañante del mensaje. Los ojos desorbitados encontraban un foco, la verdad no importaba. Unos metros mas alla, las pupilas europeas se reconstituían de a pocos, temerosas pues temían recibir una estocada mortal producto de una conjugación inapropiada o de un adjetivo sin emoción, de un verbo sin quiebre de voz o quizás de un silencio improductivo.
Sin embargo la soberbia nunca es buena compañera y cuando las pestañas están mas cerca de las cejas hay mas luz en cualquier lugar. Asi que porque no estrechar no solo un puente con un ser aislado, porque no hilvanar una red con sensaciones y pasiones; es mas, entregarnos al momento recordar que la risa existe y que la exitación también tiene olor, sonido,candor. Porque no?
En que momento se perdió la emoción, en que momento se dejo de sentir y por ende transmitir. Donde quedaron las gargantas inflamadas de reiterar que los recuerdos sólo se dan luego de la intensidad.
Aquella noche el auditorio no tenía la obligación de estar prendida del emisor, no existía una nota o una necesidad. Tan sólo la obligación de un alma creativa que entregaría su vida y cargaría con cuanto herido cayese en el la aridez del facilismo e inmediatez.
Alli reapareció el alma del trabajo, del sentimiento entregado y las neuronas hiperactivas. la españolísima profesora logro sacar aquella furia roja que otrora se ponía al servicio de emoción. Porque de relatos esta harto el internet, de historias esta cansada la televisión, de ideas clonadas y proyectos franquiciados esta aburrida la ciudad.
Asi como yo también… Ustedes no?
El Maiky
Nota del tinterillo. Si algún ex alumno lo lee, se los debía hace algún tiempo. Si algún nuevo profe lo ve disculpen por la flojera . Joder…
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