domingo, 27 de febrero de 2011

El auto party y su quita calzón

Han pasado algunos años desde que el carro party (el auto de mi madre) rondaba por las calles de esta Lima cada vez mas caótica, sin embargo el olor de la silicona recién aplicada y de plástico de estreno es difícil de olvidar. Por aquellas épocas la ciudad de Lima por la mañana, era tan complicada como hoy, sin embargo al salir la luna a colaborar con el alumbrado público, las calles no conocían de inspecciones etílicas ni mucho menos de sanciones ejemplares que hoy hasta te pueden prohibir de la libertad.

En aquellos tiempos el dinero no escaseaba y recorrer 50 kilómetros se tornaba sencillo con la popular “chanchita” de rigor, algunas cervezas del grifo y sólo buena música transformaban una noche de sosiego en una aventura cuyo destino habitualmente era el olor y la vista de la aguas del pacífico.

Aquel auto verde agua de ligero andar. recorrió más de un destino, pero siempre se las ingeniaba para no detenerse,

ni siquiera en un amague de choque el buen auto dejo de funcionar, de alguna manera se las ingeniaba para continuar su camino, es más llegue a pensar que lo disfrutaba tanto como nosotros.

Es que a inicios de la Base 2 todo es maravilloso, tiempo para disfrutar, preocupaciones banales y mucho tiempo para entregarse al amor son las complicaciones de los jóvenes de cualquier generación. Memorables son los casetes

“Quita Calzón” (Dícese de aquel contenedor música que contaba con 120 minutos de canciones melodiosas, capaces de aflojar hasta el jean más ajustado de la ciudad) y digo casetes pues ante el éxito de su compilación se contabilizaron “oficialmente” 32 copias para su difusión constante. Si bien es cierto, la versión 2 y 3 no tuvo el éxito de la original es posible que algún crio de aproximadamente 10 a 15 años haya sido producto de unas horas al compás de Aerosmith, Poison, Alberto Plaza o el inmortal Santana.

Por una fina cortesía del “Chato Avila” a ese auto jamás le falto un vinito y 2 vasos, el cual se convertiría en protagonista, justo segundos después de la segunda canción de alguna de los casetes antes mencionados. … “Oh mira que coincidencia… un vinito… y con dos vasitos… que harán por aquí” listo, con eso el chato dejo una lección memorable, casi imperecedera, la misma que ha sido responsable de más de un matrimonio durante la primera década del nuevo milenio.

Con la llegada del Cd el “auto party” no pudo dejar de estar a tono y fiel a su estilo, estrenó forros de muebles nuevos. Si bien es cierto

la inauguración del mismo no fue nada auspiciosa, 14 de febrero de … no recuerdo el año… pues luego de unas cervezas heladas, una vecina poco agraciada dejaba fluir sus instintos con el cabecilla de banda, en ese momento nuestro fiel compañero se convirtió en “Idolo”, en el hombre del corazón más amplio de la década y por ende en el tormento de dicha fémina, la cual cuando se da la posibilidad de un breve intercambio de palabras no deja de mencionarme a su “aventura de verano”, “su Valentín”, a el “ilustre e indomable caballero” aún cuando se encuentra en la fila de los casados.

Si nos situamos a inicios del 2000 la importación de autos no cobraba lo bríos de hoy y el buen Toyota se alejaba por lejos de ser un taxi de ocasión, con aquel motorizado de cuatro ruedas, las noches se convertían en páginas de historias dignas de ser contadas, pero por respeto a sus protagonistas y al redactor, se encubr

en sobre las sombra de los cuentos narrativos, sin embargo hoy, que se empuja por un cariño ausente, es difícil no recordar las melodías de compases suaves que acompañaban las palabras cualquier narración de poca trascendencia.

Ya a inicios de esta década no se contaba con ningún medio de transporte, sin embargo unos meses atrás fui presa de la misma medicina. Una agraciada fémina contaba con un usb de rigor y provista de melodiosas canciones creo su “quita correa”, no estaba al frente del timón, me entraba a un lado de la pilota y entregado a la ilusión y al buen recaudo. Sinceramente, no recuerdo los autores de las canciones, pues no importaban, las luces y el brío de sus mirada eliminaban cualquier dispersor de atención. Tan sólo faltaba el mar y el sonido de las olas de fondo, pero se co

mpensaban con el aroma de su piel y la tersura de su cuerpo.

El amanecer amenazaba con aparecer y las canciones continuaban, el auto se convertía en cómplice de cada uno de sus movimientos y responsable de promesas acuciosas producto del buen arte de amar. No hubieron lunas empañadas, era imposible con el calor de la ciudad, pero si recuerdos de yemas recorriendo metros de piel de gallina, respiraciones agitadas y húmedos labios muy cerca de los pallares de uno los sentidos más sensibles del ser humano.

No hubo “vinito”, sin embargo la poca cebeda helada macerada que refrescaba el momento, era más que suficiente para tejer ilusiones futuras, lograr fijar miradas del sentido más sincero, y a veces esquivo, de los mortales; y sobre todo para motivar a un comodón empedernido a pasar más de 36 horas, eso sí con las comodidades del caso, recorriendo miles de kilómetros en busca de aquel auto, compañía y nuevos re

cuerdos, que quizás en algún momento sirvan, para una nueva narrativa o un cuento

fantaseoso de aquellos que se hacen extrañar.

Hoy a muy pocos días de estrenar nuevo auto, de seguro no será posible tener un “quita calzón” en la guantera, sin embargo espero tener un cd “roba corazón de estreno” para cuando le toque conocer mi ciudad.



El Maiky

Pies de fotografías. En la primera vista, lo que fue alguna vez el carro party, en segunda silueta de la pilota y auto motivador de la narrativa

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola maiky.
Soy el Sam (dicese de aquella persona que era parte irrenunciable del carro party y fiel testigo del rompe calzón)
Que bueno leer de nuevo una entrega renovada.
Espero lograr consenso con todos y solicitar una narrativa del chaclas camp, del koricancha, the tia en el campori...
He recordado con mucha alegría a tu mamita, a quien quiero y respeto mucho y quien de aun recuerdo los consejos que practico hasta hoy. recordé mucho la vez que fuimos al sur con el carro, la primer computadora en casa jugando golf...
Recuerdo las chupetas , los intentos fallidos de interpretar canciones.
Y como olvidar aquel fin de semana que gracias a un caballo fintero y de plástico , logramos contar con juerga asegurada por 3 fines de semana jajajajaj
Saludos hermano espero pronto juntarnos para recordar y actualizar...
Saludos

Maiky dijo...

Jajaa si querido amigo... es tiempo de actualizar sobre la base del pasado... Por eso acorde del famosisismo Samba pa ti que se las ingeniaba para sonar en doble nueve siempre a la misma hora que regresabamos de alguna espada a Miraflores. Pero como dicen algun dia te la devuelve y fui victima de un quita correa. Saludos por casa

BONITA dijo...

REALMENTE ME ENCANTAN ESAS NARRATIVAS DE CUENTOS... ES POR ESO QUE HAY TANTOSUSPENSO DE NO CONTESTAR LLAMADAS.. NI MENSAJES ... ME ENCANTAN TODOS TUS VERSOS.. TODO.... BELLO ME ENCANTA... ESPERO SEGUIR SIENDO TU INSPIRACION BESOS DESDE MI BELLA SANTA CRUZ BOLIVIA

Anónimo dijo...

hola