domingo, 22 de mayo de 2011

En un día feliz


¿Hugito de que quieres tu torta? … con esa frase mamá solía iniciar la semana previa a mi cumpleaños, casi siempre respondía de Crema chantilly con fresas encima y casi nunca recibía el pedido, mamá pensaba quera muy poca cosa y tenía tortas inmensas con el ratón Mickey de figura estelar, Spiderman, hasta una cancha de futbol. Ya un poco más grande las tortas se cambiaban por las infaltables dulces de galletas y moka, sin embargo creo lo más cercano a la famosa torta de deliciosas fresas fue una de durazno al jugo. Si de velitas se trata bueno allí sí, dentro de la familia se esmeraron en llevar muy bien la contabilidad de los onomásticos, a tal punto que en cumpleaños 14 de mi prima Karlita, tuve que salir disparado de las sala, la razón era simple, mi adorada tía Carmencita recordó que ambos teníamos la misma edad, situación que no tendría nada de extraño a no ser que 15 eran los años que debía tener para mi enamorada de entonces.

Sus ojos se volvieron muy grandes, su sonrisa se convirtió en una línea horizontal y yo desaparecí, no recuerdo con que pretexto al cuarto contiguo, en esos pocos segundos de soledad no comprendía porque mi tía tuvo que llegar a ese punto, el hecho que llevará huevo duro en taper de plástico, el quaquer con manzana frio o la mandarina sin pelar de cascara delgada y pegajosa en mi ridícula lonchera amarilla con dibujo de vaquita eran las anécdotas perfectas a develar un secretito fatal cuando tienes poca experiencia sentimental. La mentirilla llego como puñalada a la fémina y unas pocas semanas después no disfrute de un regalo memorable en 10 de febrero y menos mi regalo de Valentín.

Y es que los cumpleaños siempre son diferentes, algunos fríos e inclusive húmedos. Sí, léase bien: húmedos, pues en la casa del buen ñono luego del Happy Birthday llegaba el baño popular. La sala del hogar, sea en el pujante barrio de las Torres de San Borja o en el clasista La Molina, se convertía en una piscina y todo aquel que llegaba a saludar al cumpleañero(a), además de recibir grandes dosis de cervezas y generosos platos de comida de la buena “Concho” (finísima maestra de la olla y el cucharon) recibía su balde con agua. Las celebraciones llevaba casi ese mismo esquema año tras año sin embargo una noche, el destino decidió llevarlo al punto máximo al clímax de la humedad. Una cimbreante brasilera de menudo cuerpo pero de rebosante valentía, decidió humedecer cuanto labio se cruzará por su camino, a algunos logó inclusive humedecer hasta sus prendas más íntimas, llegando a la inigualable cifra de 99% de hombres beneficiados por la experiencia. Como dice la canción, nadie sabía ni una pizca de portugués pero la comunicación fue fluida. Grande ñoño.

Pero no toda celebración estuvo asociado con imitaciones de bacanales juveniles, aún recuerdo con claridad la noche en que mi buen amigo el flaco Macgiver llegó a la puerta de mi casa como tantas noches por aquel entonces, pidiéndome un gran favor. Al cabo de unos segundos y sin muchos detalles me encontraba sobre el buen auto verde, con una canción de Oasis de fondo y con destino al hogar de una damicela. El ritual no parecía nada extraordinario pues me imaginaba la parafernalia se realizaría en la acera, en la calle, contando como únicos testigos a la luna, al carro party, la pareja y el guitarrista de cuarta (Osea yo) como únicos testigos. Pues no, estaba dentro del hogar de la chica y mi buen amigo candando a voz en cuello, como solo él lo podía realizar y en ese instante hasta los acordes de la guitarra encajaban sin dudar. Bien Mac, esas agallas hasta de anciano de seguro me arrancarán una sonrisa.

http://www.youtube.com/watch?v=r8OipmKFDeM&feature=related (Aquí la canción interpretada)

Con la llegada del marketing muchos sentimientos se han reflejado en finos bombones, rodeados de esplendorosas rosas de estación, ni que decir de los gigantescos peluches made in china o algunos detalles de tienda de ocasión. Quizás por ello recién comprenda porque mamá no me dio aquella torta de vitrina y mi madrina al año de la despedida de mi viejita me regalo un keke hecho con sus manos y ahora mi tía insista en sus pudines de vainilla y chocolate. De seguro también regalare muchas cosas de tienda pero las travesuras con velas, las noches mojadas y las ocurrencias del mac entre otras se llegan a recordar un poquito más, así que espero sea un día de sorpesas. Feliz cumple con amor

(En la foto la gente de la adolescencia, incluyendo a dos cumpleañeras del relato)

El Mayky

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